Cäsars Tod
Rom war eine Stadt, und alle Römer
hatten in den Adern heißes Blut.
Als sie Cäsar einst tyrannisch reizte,
kochte es sofort in Siedeglut.
Nicht die Warnung konnte Cäsar hindern:
"Hüte vor des Märzes Iden dich!"
Er verfolgte seine frechen Ziele
und sah schon als Herrn der Römer sich.
Immer schlimmer schlug ihn die Verblendung,
nur sein Wort galt noch im Capitol.
Und den weisen Rat der Senatoren
schmähte er gemein und höhnisch Kohl.
Da kam stolzes Römerblut ins Wallen.
Selbst der Freund bleibt keinem Cäsar treu,
wenn ihn dieser nur für seine Zwecke
kalt mißbraucht und sagt es ohne Scheu.
Heimlich trafen nachts sich die Verschwörer
und beredeten voll Eifer sich.
Und genau am Tag der Märzesiden
gab ihm Brutus den verdienten Stich.
Cäsar sank von seinem Sitz und stierte
seinen Mörder an, als ob's nicht wahr.
"Et tu, Brute" - rief er auf lateinisch,
wie es dort die Landessprache war.
Lasse keiner sich vom Wahn verführen,
daß er mehr als jeder and're gelt:
Cäsar wollte mit dem Schwert regieren
und ein Messer hat ihn selbst gefällt.
La muerte de César
Roma era una ciudad, y todos los romanos
tenían en las venas sangre caliente.
Cuando César una vez provocó tiránicamente,
se cocinó de inmediato en ebullición.
Ni la advertencia pudo detener a César:
'¡Cuídate de los idus de marzo!'
Persiguió sus objetivos descarados
y ya se veía como el señor de los romanos.
La ceguera lo golpeaba cada vez peor,
solo su palabra aún valía en el Capitolio.
Y despreciaba de manera vil y burlona
el sabio consejo de los senadores.
Entonces la sangre orgullosa de los romanos hervía.
Incluso un amigo no es leal a César,
cuando este lo utiliza fríamente para sus propósitos
y lo dice sin tapujos.
Secretamente se reunieron los conspiradores por la noche
y discutieron con fervor.
Y justo en el día de los idus de marzo
Bruto le dio la merecida puñalada.
César cayó de su asiento y miró fijamente
a su asesino, como si no fuera real.
'Et tu, Brute' - gritó en latín,
como era el idioma del lugar.
Que nadie se deje engañar por la ilusión
de que es más que cualquier otro:
César quería gobernar con la espada
y un cuchillo lo ha derribado.
Escrita por: Kaiser / Weill