395px

La bola de los ángeles

Vander Lee

O Baile Dos Anjos

A moça diante do espelho pôs laço vermelho em sua calcinha
O velho mostrando cansaço, deixava espaço pro novo que vinha
O pai que brincava com o filho teve a paciencia que ha muito não tinha
A mulher debaixo da ponte banhou-se na fonte, sentiu-se rainha

O guarda guardou a espingarda, livrou-se da farda, ficou à paisana
O larapio não roubou no troco da agua de côco e do caldo de cana
Madame desceu do tamanco, tambem vestiu branco e foi pra caravana
Tão cheia de seu desengano esperar mais um ano em copacabana

Saiam de de tantos lugares, das casas, dos bares e dos edificios
Dezenas, centenas, milhares, dos morros dos mares, cadeias e hospicios
Novenas seguindo sem pressa, fazendo promessa pra vencer os vicios
Deixando pros deuses manjares, usando cocares como sacrificio.

E vinham de todos os lados, banidos, suados, ciganos, megeras
Um povo inteiro em polvorosa, cheiro de pòlvora na atmosfera
Cortejos de corpos surrados, desejos bordados, planos e quimeras
Eu sempre me vi diferente, vendo aquela gente è que vi que não era

Relogios piscaram mais lentos aos olhos atentos do cristo redentor
Cascatas de luz, cataventos de cores, rebentos de paz e calor
Por um segundo não houve no mundo nem crime nem guerra nem dor
E os anjos brindando em meu rosto, uma làgrima fria com gosto de amor

La bola de los ángeles

La señora delante del espejo puso encaje rojo en sus bragas
El viejo que muestra fatiga, dejó espacio para el nuevo que vino
El padre que jugaba con su hijo tenía la paciencia que no había tenido durante mucho tiempo
La mujer bajo el puente bañada en la fuente, se sentía como reina

El guardia guardó la escopeta, se deshizo del uniforme, se infiltró
El larapio no robó en cambio para el agua de coco y el caldo de caña de azúcar
Madame bajó del zueco, también vestida de blanco y fue a la caravana
Tan lleno de su descontento de esperar otro año en Copacabana

Sal de tantos lugares, casas, bares y edificios
Decenas, cientos, miles, de las colinas de los mares, cadenas y hospicios
Novenas siguiendo sin prisas, haciendo una promesa de superar a los adictos
Dejándolo a los dioses, usando tocados como sacrificio

Y vinieron de todos lados, desterrados, sudorosos, gitanos, travesuras
Un pueblo entero en una rabia, olor a pòlvora en la atmósfera
Cortes de cuerpos golpeados, deseos bordados, planos y quimeras
Siempre me veía diferente, viendo a esa gente. Vi que no lo era

Los relojes parpadearon más lentamente ante los ojos vigilantes de Cristo Redentor
Cascadas de luz, envejecimiento de colores, brotes de paz y calor
Por un segundo no hubo crimen, guerra o dolor en el mundo
Y los ángeles tostando en mi cara, un làgrima frío con sabor a amor

Escrita por: Vander Lee