Piccoli Stupidi
No, non svegliarmi, sto sognando,
e in sogno vedo te com'eri allora,
e tu sai quando, che non credevo in me:
che mi tremava anche il pensiero
di averti tutta lì...
E il sogno è proprio così vero
che sembra adesso e qui
Com'eravamo piccoli, com'eravamo stupidi,
e dove vai? Ritorna! Io non volevo...
scusa... è inutile; dammi la mano,
ho freddo da morire:
toglimi questo assurdo male al cuore...
per un lontano amore che sta finendo qui...
E ce ne vuole, sai,
per diventare
un uomo grande, e non un grande uomo:
uno dei tanti che sa un po' cantare,
ma il solo che sa leggerti la mano;
Il tempo sfuma tutte le mie cose,
non quelle amate insieme:
quelle son ferme nei tuoi occhi,
e io con loro sto bene
E come siamo piccoli, e come siamo stupidi,
a improvvisare i giorni, e quando torni, e chi non torna più
e sempre lì a commuoverci per niente,
e a credere nei sogni della gente:
ma quando cambierai?
Io non lo so, tu mai!
Saremo sempre piccoli, saremo sempre stupidi,
e lascia che ti guardi e faccia tardi
a misurarti il cuore:
io sono sempre lì, lo stesso uomo,
e anche se può far ridere qualcuno,
non ti ho tradito mai
e non ho amato mai che te
Pequeños Estúpidos
No, no me despiertes, estoy soñando,
y en el sueño te veo como eras entonces,
y tú sabes cuándo, que no creía en mí:
que hasta el pensamiento me temblaba
de tenerte ahí por completo...
Y el sueño es tan real
que parece ahora y aquí
Cómo éramos pequeños, cómo éramos estúpidos,
¿a dónde vas? ¡Regresa! Yo no quería...
perdón... es inútil; dame la mano,
tengo frío de morir:
quítame este absurdo dolor del corazón...
por un amor lejano que se está acabando aquí...
Y se necesita, sabes,
para convertirse
en un hombre grande, y no un gran hombre:
uno de tantos que sabe un poco cantar,
pero el único que sabe leerte la mano;
El tiempo desvanece todas mis cosas,
no las amadas juntas:
esas están firmes en tus ojos,
y yo estoy bien con ellas
Y cómo somos pequeños, y cómo somos estúpidos,
improvisando los días, y cuando regresas, y quien ya no vuelve
y siempre ahí conmoviéndonos por nada,
y creyendo en los sueños de la gente:
pero ¿cuándo cambiarás?
¡Yo no lo sé, tú nunca!
Siempre seremos pequeños, siempre seremos estúpidos,
y déjame mirarte y llegar tarde
a medirte el corazón:
siempre estoy ahí, el mismo hombre,
y aunque pueda hacer reír a alguien,
nunca te he traicionado
y nunca he amado a nadie más que a ti
Escrita por: Roberto Vecchioni