Cântico
Não, tu não és um sonho, és a existência
Tens carne, tens fadiga e tens pudor
No calmo peito teu. Tu és a estrela
Sem nome, és a morada, és a cantiga
Do amor, és luz, és lírio, namorada!
Tu és todo o esplendor, o último claustro
Da elegia sem fim, anjo! mendiga
Do triste verso meu. Ah, fosses nunca
Minha, fosses a idéia, o sentimento
Em mim, fosses a aurora, o céu da aurora
Ausente, amiga, eu não te perderia!
Amada! onde te deixas, onde vagas
Entre as vagas flores? e por que dormes
Entre os vagos rumores do mar? Tu
Primeira, última, trágica, esquecida
De mim! És linda, és alta! és sorridente
És como o verde do trigal maduro
Teus olhos têm a cor do firmamento
Céu castanho da tarde - são teus olhos!
Teu passo arrasta a doce poesia
Do amor! prende o poema em forma e cor
No espaço; para o astro do poente
És o levante, és o Sol! eu sou o giro
O giro, o girassol. És a soberba
Também, a jovem rosa purpurina
És rápida também, como a andorinha!
Doçura! lisa e murmurante... a água
Que corre no chão morno da montanha
És tu; tens muitas emoções; o pássaro
Do trópico inventou teu meigo nome
Duas vezes, de súbito encantado!
Dona do meu amor! sede constante
Do meu corpo de homem! melodia
Da minha poesia extraordinária!
Por que me arrastas? Por que me fascinas?
Por que me ensinas a morrer? teu sonho
Me leva o verso à sombra e à claridade.
Sou teu irmão, és minha irmã; padeço
De ti, sou teu cantor humilde e terno
Teu silêncio, teu trêmulo sossego
Triste, onde se arrastam nostalgias
Melancólicas, ah, tão melancólicas...
Amiga, entra de súbito, pergunta
Por mim, se eu continuo a amar-te; ri
Esse riso que é tosse de ternura
Carrega-me em teu seio, louca! sinto
A infância em teu amor! cresçamos juntos
Como se fora agora, e sempre; demos
Nomes graves às coisas impossíveis
Recriemos a mágica do sonho
Lânguida! ah, que o destino nada pode
Contra esse teu langor; és o penúltimo
Lirismo! encosta a tua face fresca
Sobre o meu peito nu, ouves? é cedo
Quanto mais tarde for, mais cedo! a calma
É o último suspiro da poesia
O mar é nosso, a rosa tem seu nome
E recende mais pura ao seu chamado.
Julieta! Carlota! Beatriz!
Oh, deixa-me brincar, que te amo tanto
Que se não brinco, choro, e desse pranto
Desse pranto sem dor, que é o único amigo
Das horas más em que não estás comigo.
Cántico
No, no eres un sueño, eres la existencia
Tienes carne, tienes fatiga y tienes pudor
En tu tranquilo pecho. Eres la estrella
Sin nombre, eres morada, eres la canción
del amor, eres luz, eres lirio, amada!
Eres todo el esplendor, el último claustro
de la elegía sin fin, ángel! mendiga
de mi triste verso. ¡Ah, fueras nunca
mía, fueras la idea, el sentimiento
en mí, fueras la aurora, el cielo de la aurora
Ausente, amiga, no te perdería!
¡Amada! ¿Dónde te dejas, dónde vagas
Entre las vagas flores? ¿Y por qué duermes
Entre los vagos rumores del mar? Tú
Primera, última, trágica, olvidada
de mí! ¡Eres hermosa, eres alta! eres sonriente
Eres como el verde del trigal maduro
Tus ojos tienen el color del firmamento
Cielo castaño de la tarde - ¡son tus ojos!
Tu paso arrastra la dulce poesía
del amor! prende el poema en forma y color
En el espacio; para el astro del ocaso
Eres el levante, eres el Sol! yo soy el giro
El giro, el girasol. Eres la soberbia
también, la joven rosa purpurina
¡Eres rápida también, como la golondrina!
¡Dulzura! lisa y murmurante... el agua
Que corre en el cálido suelo de la montaña
Eres tú; tienes muchas emociones; el pájaro
del trópico inventó tu dulce nombre
dos veces, de repente encantado!
¡Dueña de mi amor! sed constante
de mi cuerpo de hombre! melodía
de mi poesía extraordinaria!
¿Por qué me arrastras? ¿Por qué me fascinas?
¿Por qué me enseñas a morir? tu sueño
Me lleva el verso a la sombra y a la claridad.
Soy tu hermano, eres mi hermana; padezco
de ti, soy tu humilde y tierno cantor
tu silencio, tu tembloroso sosiego
Triste, donde se arrastran nostalgias
Melancólicas, ah, tan melancólicas...
Amiga, entra de repente, pregunta
por mí, si sigo amándote; ríe
Esa risa que es tos de ternura
¡Llévame en tu seno, loca! siento
la infancia en tu amor! crezcamos juntos
como si fuera ahora, y siempre; demos
nombres graves a las cosas imposibles
Recreemos la magia del sueño
¡Languidez! ah, que el destino nada puede
contra ese tu languor; eres el penúltimo
lirismo! apoya tu fresco rostro
sobre mi pecho desnudo, ¿oyes? es temprano
¡Cuanto más tarde sea, más temprano! la calma
es el último suspiro de la poesía
El mar es nuestro, la rosa tiene su nombre
y huele más puro a su llamado.
¡Julieta! ¡Carlota! ¡Beatriz!
Oh, déjame jugar, que te amo tanto
que si no juego, lloro, y de ese llanto
de ese llanto sin dolor, que es el único amigo
de las horas malas en que no estás conmigo.
Escrita por: Vinícius de Moraes