Dois Quilos de Carne de Segunda
A língua é seca
A boca é seca
A terra é seca
A lira é vertiginosa e caminha sinuosa
Cientistas e donas de casa confirmam: O mundo acabou
Confirmam
Que a fonte apodreceu
Confirmam
Que a morte amanheceu fazendo concha com o meu corpo côncavo
Vírus
Fungos
Bactérias
Consomem o meu côncavo corpo
Os alienígenas são dogmas sobre um vivo-morto
Os alienistas, os ascensoristas, os adventistas
Todos confirmam que o jogo acabou
Não há guris correndo pelas bolas
Nas quadras das escolas
Nas vielas das esmolas
Nos tubos de coca e cola
Tudo jaz nas celas e nas favelas
Mas também nas alamedas das donzelas
As tabelas e as cartelas
As mais belas aquarelas
As querelas entre os vizinhos
Os abismos dos sozinhos
Tudo jaz na fonte dos espantos
Onde o cheiro de acetona invade os campos
E como são belos os campos do meu desejo
Os campos da minha memória
Os campos da minha saudade
Ouço o ruído do resto de um manifesto: Bomba!
A cidade calou tudo que é gesto
O resto de carne podre
O alimento de quem pensa que sobreviveu
O rei e o meu tio Basílio estão cuidando do inventário
Distribuindo tudo que nunca foi meu
Eis o inventário
Uma guerra sem tréguas
Uma régua sem números
Um cartucho de impressora
Um pneu furado
Um pedacinho de pano que eu chamava de totó
Um broche do meu candidato
Um adesivo do meu candidato
Uma bandeira do meu candidato
Uma promessa do meu candidato: O petróleo é nosso!
Eis o inventário!
E… Ai se eu pudesse!
Cantar com voz de peito no meu próprio velório
Sem cerimônias, sem despeito
A mesma música que nunca cantei num auditório
And now, the end is near
And so I face the final curtain
Os juízes, os jurados, os magistrados
A carne crua dos crucificados
As páginas dos classificados
Nada mais importa
O mundo não é azul
O mundo não é uma esfera perfeita e azul
Daqui de cima eu vejo: O mundo é como uma pera murcha
Amarela e murcha
O mundo é uma pera amarela e murcha apodrecendo num infinito gasto
Num silente pasto
Num acordo tácito
Num torpor ácido
Num calor holocáustico
As feridas e as mazelas
As feridas e as mazelas são sarnas que não ensinaram nada às cadelas
Que seguiram no cio das pátrias
No seio da pátrias
No céu das pátrias
No veio das nossas madeiras e na veia das mais poderosas cadeiras
Na nossa frágil teia
Na nossa santa ceia
Barril de pólvora mais centelha
E aqui estou cosendo as meias
Passando as golas
Lustrando as solas dos coturnos com sangue e óleo de peroba
Viva um resto de agora agora
Porque agora sou eu quem já não namora
Os amores do futuro e de outrora
Porque agora sou eu quem não decora
Os discursos que talvez salvariam um pé de amora
Porque agora sou eu quem não decola
Porque agora sou eu quem não degola
Porque agora sou eu quem não nem nunca
Quem nunca se calou aos sons dos animais
Quem nunca se viu por entre os animais
Quem dilui a vida em goles de acetona
Quem nunca pintou a unha por medo de uma morte cruel e cafona
Faça uma escolha: Lâmpadas na face ou Papa don’t preach da Madonna?
Goela abaixo, ladeira acima
Quem já sentiu o cheiro do fim da rima?
Neide valéria cleide cleber thayla celestina
Jorge fabiola thales: Morte e vida, severina
Estende a mão pra Deus
Estende
Estende a mão ao patrão
Estende
Pede misericórdia pra essa boca sem dente
Entende
Vende!
Vende o cacto
Vende o capim dourado
Vende a cana de açúcar
Faça o pacto!
Vende a palha preta que chove sobre a cidade nos tempos de queimada
Vinde ao Pai, os miseráveis!
Agora que há a saudade da chuva negra
Das crianças sujas de carvão
Das mudas de acerola
Da voz das minhas avós
Agora que há saudade da prisão perpétua
E do sangue sólido na língua fétida
Aperto a descarga a contragosto
E lá se foi um tanto de mim foi pelo esgoto
Eis o meu decreto
A linguagem não dá conta do abjeto
Escreva na bandeira
Ordem e progresso é uma cadeia
Tatue na minha bunda
Dois quilos de carne de segunda
E finalmente, um epitáfio
Morrer nunca foi tão fácil
Dos Kilos de Carne de Segunda
La lengua está seca
La boca está seca
La tierra está seca
La lira es vertiginosa y camina sinuosa
Científicos y amas de casa confirman: El mundo se acabó
Confirman
Que la fuente se pudrió
Confirman
Que la muerte amaneció haciendo concha con mi cuerpo cóncavo
Virus
Hongos
Bacterias
Consumen mi cuerpo cóncavo
Los extraterrestres son dogmas sobre un vivo-muerto
Los alienistas, los ascensoristas, los adventistas
Todos confirman que el juego se acabó
No hay niños corriendo tras las pelotas
En las canchas de las escuelas
En los callejones de las limosnas
En los tubos de coca y cola
Todo yace en las celdas y en las favelas
Pero también en los paseos de las doncellas
Las tablas y las cartelas
Las más bellas acuarelas
Las disputas entre los vecinos
Los abismos de los solitarios
Todo yace en la fuente de los espantos
Donde el olor a acetona invade los campos
Y qué bellos son los campos de mi deseo
Los campos de mi memoria
Los campos de mi añoranza
Escucho el ruido del resto de un manifiesto: ¡Bomba!
La ciudad calló todo gesto
El resto de carne podrida
El alimento de quien piensa que sobrevivió
El rey y mi tío Basilio están cuidando el inventario
Distribuyendo todo lo que nunca fue mío
He aquí el inventario
Una guerra sin tregua
Una regla sin números
Un cartucho de impresora
Un neumático pinchado
Un pedacito de tela que yo llamaba totó
Un broche de mi candidato
Una calcomanía de mi candidato
Una bandera de mi candidato
Una promesa de mi candidato: ¡El petróleo es nuestro!
¡He aquí el inventario!
Y... ¡Ay si pudiera!
Cantar con voz de pecho en mi propio velorio
Sin ceremonias, sin rencor
La misma canción que nunca canté en un auditorio
Y ahora, el final está cerca
Y así enfrento el telón final
Los jueces, los jurados, los magistrados
La carne cruda de los crucificados
Las páginas de los clasificados
Nada más importa
El mundo no es azul
El mundo no es una esfera perfecta y azul
Desde arriba veo: El mundo es como una pera marchita
Amarilla y marchita
El mundo es una pera amarilla y marchita pudriéndose en un infinito gastado
En un silente pasto
En un acuerdo tácito
En un letargo ácido
En un calor holocaustico
Las heridas y las aflicciones
Las heridas y las aflicciones son sarnas que no enseñaron nada a las perras
Que siguieron en celo de las patrias
En el seno de las patrias
En el cielo de las patrias
En la veta de nuestras maderas y en la vena de las más poderosas sillas
En nuestra frágil red
En nuestra santa cena
Barril de pólvora más chispa
Y aquí estoy cosiendo los calcetines
Pasando los cuellos
Lustrando las suelas de las botas con sangre y aceite de peroba
Viva un resto de ahora ahora
Porque ahora soy yo quien ya no corteja
Los amores del futuro y del pasado
Porque ahora soy yo quien no memoriza
Los discursos que tal vez salvarían un pie de mora
Porque ahora soy yo quien no despega
Porque ahora soy yo quien no degüella
Porque ahora soy yo quien no ni nunca
Quien nunca se calló ante los sonidos de los animales
Quien nunca se vio entre los animales
Quien diluye la vida en sorbos de acetona
Quien nunca pintó la uña por miedo a una muerte cruel y vulgar
Haz una elección: ¿Bombillas en la cara o Papa don’t preach de Madonna?
A la fuerza, cuesta arriba
¿Quién ha olido el final de la rima?
Neide Valéria Cleide Cleber Thayla Celestina
Jorge Fabiola Thales: Muerte y vida, Severina
Extiende la mano a Dios
Extiende
Extiende la mano al patrón
Extiende
Pide misericordia para esta boca sin dientes
Entiende
¡Vende!
Vende el cactus
Vende el pasto dorado
Vende la caña de azúcar
¡Haz el pacto!
Vende la paja negra que llueve sobre la ciudad en tiempos de quema
¡Venid al Padre, los miserables!
Ahora que hay añoranza de la lluvia negra
De los niños sucios de carbón
De los brotes de acerola
De la voz de mis abuelas
Ahora que hay añoranza de la prisión perpetua
Y de la sangre sólida en la lengua fétida
Aprieto el desagüe a regañadientes
Y allá se fue un tanto de mí por el desagüe
He aquí mi decreto
El lenguaje no da cuenta de lo abyecto
Escribe en la bandera
Orden y progreso es una cadena
Tatúa en mi trasero
Dos kilos de carne de segunda
Y finalmente, un epitafio
Morir nunca fue tan fácil
Escrita por: Wander B.