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Adiós Heroínas: - Hay Dios

Wolô

Adeus Heroínas: - Há Deus

Era a melancolia
Do cotidiano morno,
Que torneava o torno,
Que só se repetia;
E a sede de amor ardia
Até incendiar o forno;
E a aridez era tanta
Que um simples vapor na garganta,
Gerava a miragem feliz
De mil transbordantes cantis.

Veio o degrau do fumo,
Do cotidiano tonto,
Do embalo sempre pronto
Nos becos do consumo,
E o consumidor sem rumo
Voltava pro mesmo ponto;
E a ilusão era tanta
Que a droga tragando a garganta
Soprava a imagem fugaz
De um minutinho de paz.

Veio uma vida tola,
De cotidiano asco,
Pois no pequeno frasco,
No bulbo da papoula,
No tubo daquela ampola
Reinava o seu carrasco,
E a dependência era tanta
Que o mínimo nó na garganta
Forçava na veia as poções,
Cadeias de suas prisões

Veio o inconformismo
Do cotidiano drama,
Atrás a pobre fama,
Na frente só o abismo
No chão movediço a lama,
No interior pessimismo,
E a solidão era tanta
Que o mundo apertando a garganta
Gritava que ele cedeu,
Berrava que ele se deu.

No beco sem saída
Deitou-se a céu aberto,
A morte já por perto,
A vista escurecida,
Mas num lampejo de vida
Olhou para o lado certo,
E a luz do céu era tanta,
Que o gritou jorrou da garganta:
- Senhor, não se esqueça de mim,
- Senhor tenha pena de mim.

O peito arrependido
Tomou a dose certa,
E numa Bíblia aberta
Achou o amor perdido
Pois Cristo Jesus liberta
O coração oprimido
E a libertação é tanta
Que arranca de vez da garganta,
O vício, o resquício, o pó,
O trago, o estrago e o nó.

Pois foi crucificado
O homem sem defeito
Que amava Deus no peito
E o pecador do lado
Que abominava o pecado
? Pecado por nós foi feito ?
E a morte na cruz era tanta
Que Cristo o Senhor da garganta,
Doou seu Espírito são,
Semente da ressurreição.

Veio uma vida eterna,
Ressuscitada e nova,
E a cotidiana prova
É essa fonte interna
Na vida que Deus governa
E ternamente renova;
E a transformação é tanta
Que o próprio Senhor na garganta
Transborda a mensagem da cruz,
Convida a beber de Jesus.

Adiós Heroínas: - Hay Dios

Era la melancolía
Del cotidiano monótono,
Que giraba en el torno,
Que solo se repetía;
Y la sed de amor ardía
Hasta incendiar el horno;
Y la aridez era tanta
Que un simple vapor en la garganta,
Generaba la feliz ilusión
De mil rebosantes cántaros.

Llegó el escalón del humo,
Del cotidiano aturdido,
Del balanceo siempre listo
En los callejones del consumo,
Y el consumidor sin rumbo
Regresaba al mismo punto;
Y la ilusión era tanta
Que la droga tragando la garganta
Soplaba la imagen fugaz
De un momentito de paz.

Llegó una vida tonta,
De cotidiano asco,
Pues en el pequeño frasco,
En el bulbo de la amapola,
En el tubo de aquella ampolla
Reinaba su verdugo,
Y la dependencia era tanta
Que el mínimo nudo en la garganta
Forzaba en la vena las pociones,
Cadenas de sus prisiones.

Llegó el inconformismo
Del cotidiano drama,
Atrás la pobre fama,
En frente solo el abismo
En el suelo movedizo el lodo,
En el interior pesimismo,
Y la soledad era tanta
Que el mundo apretando la garganta
Gritaba que él cedió,
Berreaba que él se entregó.

En el callejón sin salida
Se acostó al aire libre,
La muerte ya cerca,
La vista oscurecida,
Pero en un destello de vida
Miró hacia el lado correcto,
Y la luz del cielo era tanta,
Que lo gritó brotó de la garganta:
- Señor, no te olvides de mí,
- Señor ten piedad de mí.

El pecho arrepentido
Tomó la dosis correcta,
Y en una Biblia abierta
Encontró el amor perdido
Pues Cristo Jesús libera
El corazón oprimido
Y la liberación es tanta
Que arranca de una vez de la garganta,
El vicio, el residuo, el polvo,
El trago, el estrago y el nudo.

Pues fue crucificado
El hombre sin defecto
Que amaba a Dios en el pecho
Y al pecador del lado
Que abominaba el pecado
- Pecado por nosotros fue hecho -
Y la muerte en la cruz era tanta
Que Cristo el Señor de la garganta,
Donó su Espíritu sano,
Semilla de la resurrección.

Llegó una vida eterna,
Resucitada y nueva,
Y la cotidiana prueba
Es esa fuente interna
En la vida que Dios gobierna
Y tiernamente renueva;
Y la transformación es tanta
Que el propio Señor en la garganta
Desborda el mensaje de la cruz,
Invita a beber de Jesús.

Escrita por: Wolô