395px

Por la Luz de los Días

Xangai

Pela Luz Dos Dias

Tem certos dias que ponho a mão na
cabeça
E pergunto o que anda acontecendo
Pois nessa vida o que existe de beleza
É a grandeza de outra vida nascendo
Quem já pôde ver na beira de um riacho
Cantos, cachos, colibris se entretendo
Saiba que o homem na sua malvadeza
Judiando a natureza tudo isso vai
perdendo
Este ser pela fortuna e avareza
Vai pouco a pouco preparando seu
veneno

Ei moço, não desmanche o que Deus
fez um dia
Quem destrói não cria, renega sua paz
Não peço apenas por escrever poesia
Mas pela luz dos dias e o bem que a
vida nos faz (bis)

Quando não houver mais flores nos
jardins
Nem animais passeando nas planuras
Quando o silêncio invadir os passarinhos
Sentindo a falta da fruta madura
Quando as águas dos rios forem tingidas
Fadando a vida à eterna desnatura
Vão responder pelo ar que se respira
O valor de um caipira e um ninho de
saracura
Quem fere a terra, nossa mãe natureza
Com as mãos assina a própria desventura.

Ei moço (...)

Por la Luz de los Días

Hay ciertos días en los que me pongo la mano en la
cabeza
Y me pregunto qué está pasando
Porque en esta vida lo que existe de belleza
Es la grandeza de otra vida naciendo
Quien ha podido ver en la orilla de un arroyo
Cantos, racimos, colibríes entreteniéndose
Sepa que el hombre en su maldad
Maltratando la naturaleza todo eso va
perdiendo
Este ser por la fortuna y avaricia
Va poco a poco preparando su
veneno

Oye muchacho, no deshagas lo que Dios
hizo un día
Quien destruye no crea, reniega de su paz
No pido solo por escribir poesía
Sino por la luz de los días y el bien que la
vida nos hace (bis)

Cuando ya no haya más flores en los
jardines
Ni animales paseando en las llanuras
Cuando el silencio invada a los pajaritos
Sintiendo la falta de la fruta madura
Cuando las aguas de los ríos sean teñidas
Condenando la vida a la eterna desnaturalización
Responderán por el aire que se respira
El valor de un campesino y un nido de
saracuras
Quien hiere la tierra, nuestra madre naturaleza
Con las manos firma su propia desventura.

Oye muchacho (...)

Escrita por: Juraildes Da Cruz