Absinth
Zas v kouři cigaret a dům je uzavřený
Tam v rohu pokoje spatřím bódlerů tvář
Sklenice absinth mě sladkou vůní svádí
A vyzdvihne mě ke hvězdám byron a shelley
Už v těch jménech co si tušíš ztracené
Generace prokletých básníků
Pod tíhou osudu se jejich křídla lámou
V komické ironii dnů
Na trůně sedí zas thomas tourquemada
Ty jeho vize mě plní údivem
A jak to chodí on na svět přišel slepý
Přesto jej spatřil hořet nukleárním chaosem
Bolest i vášeň to všechno v jedno žáru
Milostná symphonie kterou paganini hrál
Upír a rebel co se v tónech hudby vrací )
Na rubáš zítřka zapomněl
Pod tíhou osudů se lamou
Ztracená jména na rakvích
Pod tíhou historie stárnou
V komické utopii dní
Krajiny pekla obraz hieronima bushe
A ruce v okovech pana markýze de sade
Prokletý zodiac a touha která svádí
A co jim nedá nikdy spát
Tak pravil nitzche i arthur shoppenhauer
Zrozen buď nad člověk co božským touhám všem
Kazatel smrti nový kolumbus se vrací
A sladký absinth
[:pod tíhou osudů se lamou
Ztracená jména na rakvích
Pod tíhou historie stárnou
V komické utopii dní:]
Pod tíhou osudů se lamou
Ztracená jména
Absinth
Zas en una bocanada de cigarrillo y la casa está cerrada
Allí en la esquina de la habitación veo tu rostro de poeta maldito
El vaso de absinth me seduce con su dulce aroma
Y me eleva hacia las estrellas, Byron y Shelley
Ya en esos nombres, lo que intuyes perdido
Generación de poetas malditos
Bajo el peso del destino, sus alas se rompen
En la irónica comedia de los días
Sentado en el trono está Thomas Tourquemada
Sus visiones me llenan de asombro
Y como suele suceder, llegó ciego al mundo
Aun así, lo vio todo a través del caos nuclear
Dolor y pasión, todo en un mismo fuego
La sinfonía de amor que tocaba Paganini
Vampiro y rebelde que regresa en las notas de la música
Olvidó la camisa de fuerza
Bajo el peso del destino se quiebran
Nombres perdidos en los ataúdes
Bajo el peso de la historia envejecen
En la cómica utopía de los días
Los paisajes del infierno, cuadro de Hieronymus Bosch
Y las manos encadenadas del Marqués de Sade
El maldito zodiaco y el deseo que seduce
Y que nunca les permite dormir
Así lo dijo Nietzsche y Arthur Schopenhauer
Nacido por encima del hombre, deseos divinos para todos
El predicador de la muerte, el nuevo Colón regresa
Y el dulce absinth
Bajo el peso del destino se quiebran
Nombres perdidos en los ataúdes
Bajo el peso de la historia envejecen
En la cómica utopía de los días
Bajo el peso del destino se quiebran
Nombres perdidos