Décima Da Estância
Um resto de madrugada um peleguito e o sogueiro
Patrício um negro antigo reponta os gateado oveiro
Vai rebenqueando sua sorte assobiando uma coplita
Soluça um vento do norte na macega umedecida
E um par de perro colera fareja lebre escondida
A mão troca a gajeta por alça de Paissandu
E os ganchos de pitangueira se despedem dos couros crus
Um gateado negaceia bem na porta do galpão
Do couro de uma novilha pendurado no oitão
Da uns bufido e se acomoda tranqueando qual redomão
Um ajeita os pelego o outro ata um bocal
Um resmunga com o peçuelo o outro engraxa o buçal
Esporas e garroneiras criolina em cano de bota
O feitiço das maneias os laços a bate cola
Perfil de estância e fronteira no rubro matiz da aurora
E se vão irmãos do vento com a alma galponeira
Lhes gusta o tranco da vida ao estilo da fronteira
Por pelo duro que são tapeiam bem o chapéu
Navegam em barco crioulo quase bem perto do céu
Renascendo a cada dia nas madrugadas de Deus
Aos olhos mansos de maio revisam no mais o outono
Os que vivem de a cavalo e os mandamentos crioulos
A sombra de um cinamomo serve um mate pra os domingos
Algum jujo é um consolo se o coração tem basteira
E a flor do campo é um regalo que a querência alcança aos filhos
Décima de la Estancia
En el amanecer, un peón y el soguero
Patricio, un negro antiguo, arreglan los potreros gateados
Va marcando su suerte con el rebenque, tarareando una copla
Un viento del norte solloza en la hierba húmeda
Y un par de perros rabiosos husmean la liebre escondida
La mano cambia la rienda por una de Paissandu
Y los ganchos de pitangueira se despiden de los cueros crudos
Un gateado relincha justo en la puerta del galpón
Con el cuero de una ternera colgado en el alero
Bufa y se acomoda, mostrando su bravura
Uno acomoda los pelajes, el otro ata un bozal
Uno murmura con el pechuelo, el otro lustra el freno
Espuelas y guardamontes, criollos en caña de bota
El encanto de las maneadas, los lazos que pegan fuerte
Perfil de estancia y frontera en el rojo matiz del amanecer
Y se van hermanos del viento con el alma campera
Les gusta el ritmo de la vida al estilo de la frontera
Por más duro que sean, saludan con el sombrero
Navegan en barco criollo, casi tocando el cielo
Renaciendo cada día en las madrugadas de Dios
A los ojos mansos de mayo, revisan una vez más el otoño
Los que viven a caballo y los mandamientos criollos
La sombra de un cinamomo sirve un mate para los domingos
Algo de yuyo es un consuelo si el corazón está apretado
Y la flor del campo es un regalo que la querencia ofrece a los hijos