Aydost
Aydost
Caným hey
Kalktý göç eyledi avþar elleri
Aðýr aðýr giden elleri bizimdir
Arap atlar yakýn eder ýraðý
Yüce dað baþýndan aþan yollar bizimdir
Aydost
Caným hey
Dadaloðlum bir gün kavga kurulur
Tüfek ile davlumbazlar vurulur
Nice koç yiðitler yere serilir
Ölen ölür kalan saðlar bizimdir.
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Editörün notu: Dadaloðlu 19. yüzyýlda yaþamýþ halk ozanlarmýzdandýr. Hayatý boyunca halk þairlerine önem vermeyen osmanlýya, hem sazý, hem tüfeði ile meydan okumuþtur. En bilinen þiilerinden biri "Avþar Elleri"dir.
Avþar Elleri
Kalktý göç eyledi avþar elleri
Aðýr aðýr giden eller bizimdir
Arap atlar yakýn eyler ýraðý
Yüce daðdan aþan yollar bizimdir
Belimizde kýlýcýmýz kirmani
Taþý deler mýzraðýmýn temreni
Hakkýmýzda Devlet Vermiþ Fermaný
Ferman padiþahýn daðlar bizimdir
Dadaloðlum yarýn kavga kurulur
Öter tüfek davlumbazlar vurulur
Nice koç yiðitler yere serilir
Ölen ölür kalan saðlar bizimdir
Aydost
Aydost
Mi amor hey
Se levantó, las manos de los Avshar se han ido lentamente
Las manos que van pesadamente son nuestras
Los caballos árabes hacen cercano el horizonte
Los caminos que cruzan las altas montañas son nuestros
Aydost
Mi amor hey
Un día se desata una pelea en mi corazón
Los payasos son disparados con rifles
Muchos valientes caen al suelo
Los que mueren, mueren, los que quedan son nuestros.
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Nota del editor: Dadaloglu fue uno de nuestros poetas populares del siglo XIX. Desafió al Imperio Otomano, que no valoraba a los poetas populares, con su saz y su rifle. Uno de sus poemas más conocidos es 'Las manos de Avshar'.
Las manos de Avshar
Se levantó, las manos de los Avshar se han ido lentamente
Las manos que van pesadamente son nuestras
Los caballos árabes hacen cercano el horizonte
Los caminos que cruzan las altas montañas son nuestros
Llevamos nuestra espada en la cintura
La lanza de nuestro cuchillo atraviesa la piedra
El Decreto del Estado ha sido dado sobre nosotros
El decreto del sultán, las montañas son nuestras
Mañana se desatará una pelea en mi corazón
Los payasos son disparados con rifles
Muchos valientes caen al suelo
Los que mueren, mueren, los que quedan son nuestros