395px

El Candidato y el Campesino

Zé Fortuna & Pitangueira

O Candidato e o Caipira

- Olá caboclo, bom dia. Então, como vai você?
- Vou indo bem, seu dotô, mas me descurpe eu dizê
Eu não conheço o sinhô. Quem tu é, posso sabê?
- Ora, caboclo, nunca ouviu falar do dr. Pereira?
Fui prefeito há muito tempo no arraial das caneleiras.
- Ah! Já ouvi falar do seu nome, mas o que eu tô admirado é que eu nunca vi o doutor andando por estes lado e hoje por que razão abandonou o povoado?
Pra vir conversá na roça com um caboclo pé-rapado?

- Aí é que está o motivo de eu vir lhe visitar:
Pensei em você que passa o dia todo a labu
Capinando a terra dura sem ninguém lhe auxiliar.
Por isso eu deixei a cidade e vim aqui lhe ajudar.
- Mas doutor, tô até envergonhado só de ouvir o senhor falar
O senhor deixou a cidade pra vir aqui me ajudá?
O doutor tem as mão fina, num vai se acostumá doutor
O cabo da enxada vai suas mãos calejá.
Bem, mas já que o senhor insiste vou uma enxada lhe arrumá.

- Não, não, não, não é isso que eu quero. Você entendeu mal
O fato é que as eleições vem aí e eu sou um dos candidatos.
- Bem que achei impossível tanta fartura hoje em dia!
Quando o milagre é demais até o santo desconfia.
- Mas como eu estava dizendo. Eu quero, se for eleito
Lhe auxiliar na assembléia defendendo seus direitos
Enquanto você trabalha de sol a sol aqui no eito,
Eu luto para que a pátria reconheça o vosso feito.
Eu vim pedir o seu voto, que é a arma do cidadão,
Com ele você me elege e formamos a união
Para juntos construirmos a grandeza da nação!

- Muito bonito, dotô! Sua fala doce tem mé.
Mas tu qué sarvá a nação lá na cidade, não é?
Mas pegá no guatambu de sol a sol tu num qué!
Pois daqui depende a pátria, das lavoura do sertão.
Destes campos, destas matas, dos calos de nossa mão,
Desses caboclo que luta sem nunca ter recompensa,
Sem estrada, sem recurso, sem remédio pras doença,
E o dotô se for eleito já qué aumento dobrado desse tar de subsídio
Que o pobre chama ordenado. E prá que desigualdade se somo igual
Brasileiro pois ganha mais tu num dia do que o pobre o ano inteiro?

- Mas é justo que devemos ganhar mais do que vocês,
Pois o que eu gasto num dia, você não gasta num mês.
- Não gasto porque não tenho, mas bem que eu sei o que é bom!
Ah, se eu pudesse possui automove, televisão.
Por isso o certo seria vocês num ter ordenado
Prá vê quem era no duro, um democrata apurado.
Garanto que ninguém mais queria ser deputado,
E tem mais, se aqui a seca acabá com as plantação
Não aparece ninguém oiá pra nóis no sertão.
E por que só vem agora nas época de eleição?

- É porque não temos tempo de abandonar a cidade
Ocupado com os problemas que afligem a sociedade.
- Óia outro erro, dotô, se eu fico sem trabaiá, o patrão
Me manda embora, não tenho com quem queixá
E vocês lá na assembléia se quizé pode fartá um ano inteiro
E recebe ordenado legar. Se um dia o pobre caboclo cansado
Da dura lida fizé um erro, coitado, tá preso por toda a vida
Enquanto vocês, dotô pode errá a vontade, não tem cadeia porque goza da imunidade. Por isso me dá licença tenho outra ocupação
Meus fios, pega a enxada e vamo entrá no taião, essa conversa, dotô
Num enche barriga, não.

El Candidato y el Campesino

- Hola campesino, buen día. Entonces, ¿cómo estás?
- Voy bien, señor, pero disculpe que lo diga
No conozco al señor. ¿Quién eres, puedo saber?
- Oh, campesino, ¿nunca has oído hablar del Dr. Pereira?
Fui alcalde hace mucho tiempo en el pueblo de las canelas.
- ¡Ah! He oído hablar de su nombre, pero lo que me sorprende es que nunca vi al doctor caminando por estos lados y hoy, ¿por qué razón abandonó el pueblo?
¿Para venir a conversar en el campo con un campesino descalzo?

- Ahí está la razón por la que vine a visitarte:
Pensé en ti, que pasas todo el día trabajando
Desmalezando la tierra dura sin ayuda.
Por eso dejé la ciudad y vine aquí para ayudarte.
- Pero doctor, me da vergüenza solo de escucharlo hablar
¿Usted dejó la ciudad para venir a ayudarme?
El doctor tiene las manos finas, no se acostumbrará doctor
El mango de la azada le calará las manos.
Bueno, pero ya que insiste, le conseguiré una azada.

- No, no, no, eso no es lo que quiero. Entendiste mal
El hecho es que se acercan las elecciones y soy uno de los candidatos.
- ¡No podía creer tanta abundancia hoy en día!
Cuando el milagro es demasiado, hasta el santo desconfía.
- Pero como estaba diciendo. Si soy elegido
Quiero ayudarte en la asamblea defendiendo tus derechos
Mientras trabajas de sol a sol aquí en el campo,
Yo lucho para que la patria reconozca tu esfuerzo.
Vengo a pedir tu voto, que es el arma del ciudadano,
Con él me eliges y formamos una unión
Para juntos construir la grandeza de la nación!

- ¡Muy bonito, doctor! Tu discurso dulce tiene mérito.
Pero quieres salvar la nación en la ciudad, ¿no es así?
Pero agarrar el guadambú de sol a sol no quieres hacerlo.
Pues de aquí depende la patria, de los cultivos del sertón.
De estos campos, de estas selvas, de los callos de nuestras manos,
De estos campesinos que luchan sin tener recompensa,
Sin caminos, sin recursos, sin medicinas para las enfermedades,
Y el doctor si es elegido ya quiere un doble aumento de ese tal subsidio
Que el pobre llama salario. Y para qué desigualdad si somos iguales
Brasileños, pues ganas más en un día de lo que el pobre en un año.

- Pero es justo que debemos ganar más que ustedes,
Porque lo que gasto en un día, usted no lo gasta en un mes.
- No gasto porque no tengo, pero sé lo que es bueno!
Ah, si pudiera tener un automóvil, una televisión.
Por eso lo correcto sería que ustedes no tuvieran salario
Para ver quién era realmente duro, un demócrata auténtico.
Apostaría que nadie querría ser diputado,
Y además, si aquí la sequía acaba con los cultivos
No aparece nadie para mirarnos en el sertón.
¿Y por qué solo vienen ahora en época de elecciones?

- Es porque no tenemos tiempo de abandonar la ciudad
Ocupados con los problemas que afligen a la sociedad.
- Otro error, doctor, si me quedo sin trabajar, el patrón
Me despide, no tengo con quién quejarme
Y ustedes en la asamblea si quieren pueden vivir un año entero
Y recibir un salario legal. Si un día el pobre campesino cansado
De la dura labor comete un error, pobre, está preso de por vida
Mientras ustedes, doctor, pueden equivocarse a voluntad, no hay cárcel porque gozan de inmunidad. Por eso, con su permiso, tengo otra ocupación
Mis hijos, tomen la azada y vamos al trabajo, esta conversación, doctor
No llena el estómago, no.

Escrita por: