Trenzinho da Vida
Nossa vida é um trem de ferro os dias são os dormentes
Que suportam todo o peso de nosso padecimento
O destino é o maquinista, o amor é folhas ao vento
O esquecimento é a fumaça, que fica quando o trem passa, rodando prá vida a dentro.
Na estaçãozinha da infância é que o trem dá a partida
Carregado de inocência, na linda aurora da vida
Da janela da existência se vê as campinas floridas
O trem só corre no plano e vai até os quinze anos sem nunca encontrar subida.
Na estação da mocidade que é a idade de amar
Tem muitas moças querendo junto com a gente embarcar
Só uma segue viagem destino a estação final
E depois de cada filho, é mais um vagão no trilho, que a gente tem que arrastar.
Daí por diante o trenzinho, fica mais lento e pesado
Lotado de compromisso tem que subir o serrado
Os campos beirando a linha ficam feio e desfolhado
É o carrascal da velhice, bem distante da planície, que ficou lá no passado.
A estação de chegada é velha e enegrecida
É onde o trenzinho pára, da viagem percorrida
Nossa carga de pecado, lá no fim é conferida
Quando a bagagem pesada, for toda descarregada, na estação do fim da vida.
El Tren de la Vida
Nuestra vida es un tren de hierro, los días son los durmientes
Que soportan todo el peso de nuestro sufrimiento
El destino es el maquinista, el amor son hojas al viento
El olvido es el humo, que queda cuando el tren pasa, rodando por la vida adentro.
En la estacióncita de la infancia es donde el tren parte
Cargado de inocencia, en la hermosa aurora de la vida
Desde la ventana de la existencia se ven los campos floridos
El tren solo corre en plano y llega hasta los quince años sin encontrar subida.
En la estación de la juventud que es la edad de amar
Hay muchas chicas queriendo embarcar junto con nosotros
Solo una sigue viaje destino a la estación final
Y después de cada hijo, es un vagón más en el riel, que tenemos que arrastrar.
A partir de ahí el trenecito, se vuelve más lento y pesado
Lleno de compromisos tiene que subir la cuesta
Los campos al borde de la vía se vuelven feos y deshojados
Es el matorral de la vejez, muy lejos de la llanura, que quedó en el pasado.
La estación de llegada es vieja y ennegrecida
Es donde el tren se detiene, del viaje recorrido
Nuestra carga de pecados, al final es revisada
Cuando el equipaje pesado, sea descargado por completo, en la estación del fin de la vida.