Bodas de Plata
Te quedas acostada
Con los ojos bien abiertos
O caminando en la oscuridad
Con un camisón
No sirvió de nada
Cortarte el cabello
Y tirarlo al mar
No sirvió de nada
El baño de hierbas
No sirvió de nada
El nombre de la otra
En el paño rojo
Para el ángel de las tinieblas
Él regresará tarde
Oliendo a cerveza
Se lanzará con los zapatos puestos
En la cama vacía
Y se dormirá enseguida
Murmurando: ¡Dora!
Pero tú eres María
Te quedas acostada
Con miedo a la oscuridad
Escuchando latir en el oído
El corazón desbocado
Es el tiempo, María
Comiéndote como polilla
En un vestido de compromiso