La Fiesta Del Vino
Poltrone di vimini e nobili col papillon.
La serva si snerva eccitata dal dio Rock and Roll.
Col smalto sul'unghia la troia si avvinghia,
la nonna bestemmia che il cane l'assilla,
e il vento sorseggia un barbera seduto al bistrot.
Sul palco la banda ci benda di valzer frances.
Contessa di volpe si crogiola nel matinèe
gioello sfavilla sul collo d'anguilla,
ci mostra le tette l'erede monella.
Le danze si aprono dopo l'ammazzacaffè.
Danzano, danzano gli angeli,
pieni di birra e di rum.
Danzano, danzano gli angeli,
danzano insieme a Gesù.
La zia dietro al fuoco si sbatte per fare il purè.
Cinghiale e polenta, è la dieta di servi e di re.
Finito di bere la grappa alle pere
rimette sul prato ubriaco e sudato
il prete che disse la messa quel giorno alle tre.
Malfermo Pilato stracciato si alza e va via.
Gestore molesto fa un brindisi alla poesia.
Giocando a fortuna si inarca la luna,
ci viene a cercare, ci vuole sfidare.
Lontana sovviene sirena della polizia.
Danzano, danzano gli angeli,
pieni di birra e di rum.
Danzano e imprecano gli angeli.
Si sono persi Gesù.
Sconvolta dal fatto la festa concluse così.
Sorrisi a morire e stanchezza ch'è già Lunedì.
Borbotta l'anziano bastone alla mano:
"non c'è più contrasto tra sacro e profano",
e muore anche l'ultima aria in accordo di mi.
Gli angeli in sei su una vespa scapparono via
Gesù avevan perso, colpevoli di un'eresia.
Fermati da luce del padre divino
si giustificarono: "è colpa del vino",
"stavamo correndo a Betlemme ad avvisare Maria"
Ma Dio non cedette a giustificazioni
e senza pensare fu già punizione:
"Se amate ubriacarvi e danzare che per sempre sia"
...
Danzarono, confusi gli angeli,
pieni di birra e di rum.
Bevono in eterno gli angeli
per dono di un ebbro Gesù.
La Fiesta Del Vino
Poltronas de mimbre y nobles con pajarita.
La sirvienta se altera excitada por el dios Rock and Roll.
Con esmalte en las uñas la zorra se enreda,
la abuela blasfema mientras el perro la acosa,
y el viento saborea un barbera sentado en el bistró.
En el escenario la banda se viste de vals francés.
La condesa de zorro se pavonea en la matiné,
una joya brilla en el cuello de anguila,
nos muestra las tetas la heredera traviesa.
Los bailes comienzan después del café.
Bailan, bailan los ángeles,
llenos de cerveza y ron.
Bailan, bailan los ángeles,
bailan junto a Jesús.
La tía detrás del fuego se esfuerza por hacer el puré.
Jabalí y polenta, es la dieta de siervos y reyes.
Terminado de beber el grappa de peras,
vuelve al prado ebrio y sudado
el cura que dijo misa ese día a las tres.
Pilato tambaleante y desgarrado se levanta y se va.
El molesto anfitrión brinda por la poesía.
Jugando a la suerte se arquea la luna,
nos viene a buscar, nos quiere desafiar.
Lejos se acerca la sirena de la policía.
Bailan, bailan los ángeles,
llenos de cerveza y ron.
Bailan e injurian los ángeles.
Han perdido a Jesús.
Conmocionada por el hecho la fiesta terminó así.
Sonrisas a morir y el cansancio que ya es lunes.
Murmura el anciano bastón en mano:
'no hay más contraste entre lo sagrado y lo profano',
y muere también la última nota en acorde de mi.
Los ángeles en seis en una vespa escaparon.
Habían perdido a Jesús, culpables de una herejía.
Detenidos por la luz del padre divino
se justificaron: 'es culpa del vino',
'estábamos corriendo a Belén a avisarle a María'.
Pero Dios no cedió a justificaciones
y sin pensarlo fue ya castigo:
'Si aman emborracharse y bailar que sea por siempre'.
...
Bailaron, confundidos los ángeles,
llenos de cerveza y ron.
Beben eternamente los ángeles
por gracia de un ebrio Jesús.