Un'altra Canzone
Ho trovato le mie ali
nella terra in cui vivevo.
Senza perdere la testa
dietro a sogni che perdevo.
Senza fari a illuminare,
ho raccolto tutti i "si".
E di essere felice adesso io
lo trovo qui.
Nelle auto dei cantanti
che si sentono piacenti
nelle strade per tornare a casa
a fari spenti.
In una bambina innamorata
di una foto di suo padre
perché il fascino del vero
non va via dopo l'estate.
Nelle urla di mia madre,
di quando non credeva in Dio,
e nel tempo che ora spende in quello in cui
non credo io.
E nei figli degli amici,
che ora vedo sorridenti.
Che han vagato anni e adesso
pur se qui sono contenti.
Quello che ho,
lo porterò
sempre con me.
Mi lascio una canzone per sognare,
un pò di foto ad invecchiare
e un pò di tempo per contare
ciò che ho da rifare.
Tengo in tasca il volto del mio mare,
ancora favole nel cuore
e un pò di cose da volere
prima di volare via.
Ancora donne da invitare,
amori e amici da abbracciare
e mille posti da vedere e poi
dimenticare.
Strade di chilometri e viaggiare,
ma senza dar le spalle al sole,
con in mano una chitarra,
e nel cuore, un'altra canzone.
Ho scoperto d'esser circondato
d'esseri stupendi.
Li ho trovati tra chi suona,
tra chi piange e stringe i denti.
Con le labbra che ti esplodono
a cinque giorni dall'esame.
Ho trovato la mia gioia a portar sogni
a chi ne ha fame.
Tra i chiarori delle sere
quando torni e sei sfinito.
Nel godere d'aver fatto emozionare
un altro amico.
Nelle lacrime di un padre
che ha stentato già abbastanza.
Nel mio vecchio pianoforte
sempre li nella sua stanza.
Quello che ho,
lo porterò
sempre con me.
Mi lascio una canzone per sognare,
un pò di foto ad invecchiare
e un pò di tempo per contare
ciò che ho da rifare.
Tengo in tasca il volto del mio mare,
ancora favole nel cuore
e un pò di cose da volere
prima di volare via.
Ancora donne da invitare,
amori e amici da abbracciare
e mille posti da vedere e poi
dimenticare.
Strade di chilometri e viaggiare,
ma senza dar le spalle al sole,
con in mano una chitarra,
e nel cuore, un'altra canzone.
E nel pubblico che grida,
che ti far sentir diverso.
Nelle volte in cui ubriaco
ho fatto tardi e mi son perso.
Nelle gare mai finite
di un fratello che ci crede,
che ad aver diciottanni
e sogni da giocare ci vuol fede.
Nelle gocce di rugiada
giù dagli occhi di Roberta.
Un amico vola via
e vedi la vita correr svelta.
Tra le righe di chi non ha
grandi voci da esibire...
ma ti lascia un'emozione
e un ritornello da cantare.
Otra Canción
Encontré mis alas
en la tierra en la que vivía.
Sin perder la cabeza
tras sueños que perdía.
Sin luces que iluminen,
recolecté todos los 'sí'.
Y ser feliz ahora
lo encuentro aquí.
En los autos de los cantantes
que se sienten agradables
en las calles para volver a casa
con las luces apagadas.
En una niña enamorada
de una foto de su padre
porque el encanto de lo real
no se va después del verano.
En los gritos de mi madre,
cuando no creía en Dios,
y en el tiempo que ahora pasa
en lo que yo no creo.
Y en los hijos de amigos,
que ahora veo sonrientes.
Que han vagado años y ahora
aunque estén aquí están contentos.
Lo que tengo,
lo llevaré
siempre conmigo.
Me dejo una canción para soñar,
un poco de fotos envejeciendo
y un poco de tiempo para contar
lo que tengo que rehacer.
Guardo en el bolsillo el rostro de mi mar,
todavía cuentos en el corazón
y un poco de cosas por desear
antes de volar lejos.
Aún mujeres por invitar,
amores y amigos por abrazar
y mil lugares por ver y luego
olvidar.
Caminos de kilómetros y viajar,
pero sin dar la espalda al sol,
con una guitarra en mano,
y en el corazón, otra canción.
Descubrí estar rodeado
de seres maravillosos.
Los encontré entre quienes tocan,
entre quienes lloran y aprietan los dientes.
Con los labios que te explotan
a cinco días del examen.
Encontré mi alegría en llevar sueños
a quienes tienen hambre.
Entre los destellos de las noches
cuando vuelves y estás agotado.
En disfrutar de haber emocionado
a otro amigo.
En las lágrimas de un padre
que ha luchado lo suficiente.
En mi viejo piano
siempre ahí en su habitación.
Lo que tengo,
lo llevaré
siempre conmigo.
Me dejo una canción para soñar,
un poco de fotos envejeciendo
y un poco de tiempo para contar
lo que tengo que rehacer.
Guardo en el bolsillo el rostro de mi mar,
todavía cuentos en el corazón
y un poco de cosas por desear
antes de volar lejos.
Aún mujeres por invitar,
amores y amigos por abrazar
y mil lugares por ver y luego
olvidar.
Caminos de kilómetros y viajar,
pero sin dar la espalda al sol,
con una guitarra en mano,
y en el corazón, otra canción.
Y en el público que grita,
que te hace sentir diferente.
En las veces que ebrio
llegué tarde y me perdí.
En las competencias nunca terminadas
de un hermano que cree en ello,
que a los dieciocho años
y sueños por jugar se necesita fe.
En las gotas de rocío
que caen de los ojos de Roberta.
Un amigo se va
y ves la vida correr veloz.
Entre las líneas de quien no tiene
grandes voces para exhibir...
pero te deja una emoción
y un estribillo para cantar.