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Cambios

Zveri

Peremen

Vmesto tepla — zelen' stekla,
Vmesto ognya — dym,
Iz setki kalendarya vykhvachen den'.
Krasnoye solntse sgorayet dotla,
Den' dogorayet s nim,
Na pylayushchiy gorod padayet ten'.

Peremen trebuyut nashi serdtsa.
Peremen trebuyut nashi glaza.
V nashem smekhe i v nashikh slezakh,
I v pul'satsii ven:
"Peremen! My zhdem peremen!"

Elektricheskiy svet prodolzhayet nash den',
I korobka ot spichek pusta,
No na kukhne sinim tsvetkom gorit gaz.
Sigarety v rukakh, chay na stole — eta skhema prosta,
I bol'she net nichego, vse nakhoditsya v nas.

Peremen trebuyut nashi serdtsa.
Peremen trebuyut nashi glaza.
V nashem smekhe i v nashikh slezakh,
I v pul'satsii ven:
"Peremen! My zhdem peremen!"

My ne mozhem pokhvastat'sya mudrost'yu glaz
I umelymi zhestami ruk,
Nam ne nuzhno vse eto, chtoby drug druga ponyat'.
Sigarety v rukakh, chay na stole — tak zamykayetsya krug,
I vdrug nam stanovitsya strashno chto-to menyat'.

Peremen trebuyut nashi serdtsa.
Peremen trebuyut nashi glaza.
V nashem smekhe i v nashikh slezakh,
I v pul'satsii ven:
"Peremen! My zhdem peremen!"

Cambios

En lugar de calor - vidrio verde,
En lugar de fuego - humo,
Del calendario arrancado el día.
El sol rojo arde hasta el final,
El día se consume con él,
Sobre la ciudad polvorienta cae la sombra.

Los cambios exigen nuestros corazones.
Los cambios exigen nuestros ojos.
En nuestra risa y en nuestras lágrimas,
Y en el pulso de las venas:
¡Cambios! Estamos esperando cambios!

La luz eléctrica continúa nuestro día,
Y la caja de fósforos está vacía,
Pero en la cocina el gas arde con una llama azul.
Cigarrillos en las manos, té en la mesa - este esquema es simple,
Y ya no hay nada más, todo está dentro de nosotros.

Los cambios exigen nuestros corazones.
Los cambios exigen nuestros ojos.
En nuestra risa y en nuestras lágrimas,
Y en el pulso de las venas:
¡Cambios! Estamos esperando cambios!

No podemos presumir de la sabiduría de los ojos
Y de los hábiles gestos de las manos,
No necesitamos todo eso para entendernos.
Cigarrillos en las manos, té en la mesa - así se cierra el círculo,
Y de repente nos da miedo cambiar algo.

Los cambios exigen nuestros corazones.
Los cambios exigen nuestros ojos.
En nuestra risa y en nuestras lágrimas,
Y en el pulso de las venas:
¡Cambios! Estamos esperando cambios!

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