Traducción generada automáticamente
A Santificação É Um Hábito
O Evangelho da Cruz
A Santificação É Um Hábito
Sabemos que estamos santificados
quando a santidade se torna para nós
um indispensável hábito.
Quando se incorpora à nossa rotina
nos conduzindo a uma disposição santa
em todas as situações da vida.
A fugir do mal e a buscar o bem e a paz.
Sabendo que o bem supremo
é o nosso amor devotado ao Senhor.
O hábito de santidade
quando em nós habita
é como uma fonte de água
que é sempre doce,
nunca misturada
com as águas amargosas
da velha natureza terrena.
(Tg 3.11,12)
E não é próprio a cada natureza
produzir algo diferente
daquilo que ela é em si mesma.
A natureza terrena decaída no pecado
é fonte de todo o mal,
assim como a nova natureza celestial
recebida no novo nascimento
sempre é fonte de todo o bem.
Assim, os que são de fato guiados
pelo Espírito Santo, serão encontrados
na condição de estarem fazendo
aquilo que é bom e agradável a Deus
conforme a nova natureza,
quando andam no Espírito.
(Gál 4.18; I Pe 2.15)
E é portanto para a criação e a manutenção
desse princípio de santidade
que a Palavra de Deus ordena
a exortação mútua,
e a prática da disciplina na igreja.
Os que são participantes
da aliança com Deus por meio de Cristo
estão sujeitos à disciplina
toda vez que se afastarem
deste dever de se santificarem.
Se ordena que sejam confrontados
ainda que com longanimidade e amor.
Todavia, é importante que se diga,
que a par de toda sincera disposição
de se viver debaixo da direção
do Espírito Santo e da Palavra,
sempre haverá em nós
disposições contrárias
a esse princípio vivo e santo
por motivo de estarmos ainda na carne.
E isto se comprova pelo fato
de que sempre haverá alguma luta
a carne contra o Espírito
e do Espírito contra a carne.
Mas também é bem certo
que esta luta será muito menos intensa
do que antes, naqueles que se exercitam
em seguir a norma bíblica
de se submeter à santificação
que procede de Deus
de todo o espírito, alma e corpo.
(I Tes 5.23)
Porque a graça fica mais forte
naqueles que cresceram
no seu conhecimento e no de Cristo.
Pelo princípio vivo e hábito
da santidade em nossa santificação,
este hábito do pecado é debilitado e destronado, e não reinará absoluto.
Pelo princípio vivo e hábito da santidade
o hábito do pecado é enfraquecido
e será destronado pelo poder do Espírito.
Por isso se diz na Bíblia que é a graça
que reina agora nos crentes
e não mais o pecado. (Rom 5.21)
Mas ainda que o pecado
possa ser vencido e destronado
contudo nunca é completamente
expulso da alma,
enquanto estivermos neste mundo.
Ele continuará tentando e seduzindo.
Procurando sobreviver
com sua pouca força restante.
Daí a necessidade de ser mortificado
não apenas poucas vezes,
mas todos os dias,
pelo carregar da cruz,
sempre se seguindo a Jesus.
La Santificación Es Un Hábito
Sabemos que estamos santificados
cuando la santidad se convierte
en un hábito indispensable.
Cuando se incorpora a nuestra rutina
llevándonos a una disposición santa
en todas las situaciones de la vida.
Huyendo del mal y buscando el bien y la paz.
Sabiendo que el bien supremo
es nuestro amor dedicado al Señor.
El hábito de la santidad
cuando habita en nosotros
es como una fuente de agua
siempre dulce,
nunca mezclada
con las aguas amargas
de la vieja naturaleza terrenal.
Y no es propio de cada naturaleza
producir algo diferente
de lo que es en sí misma.
La naturaleza terrenal caída en el pecado
es fuente de todo mal,
así como la nueva naturaleza celestial
recibida en el nuevo nacimiento
siempre es fuente de todo bien.
Así, los que son verdaderamente guiados
por el Espíritu Santo, serán encontrados
en la condición de estar haciendo
aquello que es bueno y agradable a Dios
conforme a la nueva naturaleza,
cuando caminan en el Espíritu.
Y es por tanto para la creación y el mantenimiento
de este principio de santidad
que la Palabra de Dios ordena
la exhortación mutua,
y la práctica de la disciplina en la iglesia.
Los que son participantes
de la alianza con Dios a través de Cristo
están sujetos a la disciplina
toda vez que se aparten
de este deber de santificarse.
Se ordena que sean confrontados
aunque con paciencia y amor.
Sin embargo, es importante decir
que junto a toda sincera disposición
de vivir bajo la dirección
del Espíritu Santo y de la Palabra,
siempre habrá en nosotros
disposiciones contrarias
a este principio vivo y santo
por estar aún en la carne.
Y esto se comprueba por el hecho
de que siempre habrá alguna lucha
la carne contra el Espíritu
y del Espíritu contra la carne.
Pero también es cierto
que esta lucha será mucho menos intensa
de lo que antes, en aquellos que se ejercitan
en seguir la norma bíblica
de someterse a la santificación
que procede de Dios
de todo el espíritu, alma y cuerpo.
Porque la gracia se fortalece
en aquellos que han crecido
en su conocimiento y en el de Cristo.
Por el principio vivo y hábito
de la santidad en nuestra santificación,
este hábito del pecado es debilitado y destronado, y no reinará absoluto.
Por el principio vivo y hábito de la santidad
el hábito del pecado es debilitado
y será destronado por el poder del Espíritu.
Por eso se dice en la Biblia que es la gracia
que reina ahora en los creyentes
y no más el pecado. (Rom 5.21)
Pero aunque el pecado
pueda ser vencido y destronado
nunca es completamente
expulsado del alma,
mientras estemos en este mundo.
Él continuará intentando y seduciendo.
Buscando sobrevivir
con su poca fuerza restante.
De ahí la necesidad de ser mortificado
no solo pocas veces,
sino todos los días,
al llevar la cruz,
siguiendo siempre a Jesús.



Comentarios
Envía preguntas, explicaciones y curiosidades sobre la letra
Forma parte de esta comunidad
Haz preguntas sobre idiomas, interactúa con más fans de O Evangelho da Cruz y explora más allá de las letras.
Conoce a Letras AcademyRevisa nuestra guía de uso para hacer comentarios.
¿Enviar a la central de preguntas?
Tus preguntas podrán ser contestadas por profesores y alumnos de la plataforma.
Comprende mejor con esta clase: