En bandadas emergen de la escuela
bochincheros gorriones incesantes
sin esquirlas aún y sin secuelas
de llevarse la vida por delante.

Las noticias que llegan del futuro
ni siquiera parecen inquietarles;
ellos viven tranquilos, sin apuros
porque el tiempo les juega de su parte.

Cachorros de todo,
cachorros de urgencia,
de formas y modos,
de prisas y ausencias.

Cachorros que empiezan
a andar por la vida.
Cachorros que piensan
que nada es mentira.

Cachorros de amores,
desdenes y olvidos,
de los sinsabores
y contrasentidos.

Si a veces se pierden,
que nadie se asombre,
que son simplemente,
cachorros de hombre.

Ellos miran el mundo desde abajo,
perspectiva de asombro permanente,
es un crimen mostrarles los atajos,
ser un hombre no es algo tan urgente.


Los que mandan, mejor es que callen,
que no tienen valor sus argumentos,
mientras vivan cachorros en la calle
lo que puedan decir, es puro cuento.

Cachorros de nadie,
vergüenza de todos,
cachorros de cárcel,
cachorros de odios.

Cachorros a expensas
de oscuras razones,
de la indiferencia,
de las ambiciones.

Cachorros privados
de amor y ternura,
cachorros golpeados
por la desventura.

En todos los tiempos
y en toda la tierra;
semillas al viento
que el viento se lleva.

Si piden socorro
que nadie se asombre
que son los cachorros
de todos los hombres.

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