10 de Diciembre de 2024, a las 17:00
El 11 de diciembre no es cualquier día: es el Día del Tango — y todo gracias al genio de este género musical. Aunque hay debates sobre su nacionalidad, lo que nadie discute es el impacto mundial de la biografía de Carlos Gardel.
Además de cantante, El Zorzal Criollo, uno de los varios apodos del Rey del Tango, fue compositor y actor de cine. Entre sus innumerables éxitos, están Volver, El Día Que Me Quieras, Mi Buenos Aires y tantos otros himnos atemporales.

Si quieres conocer más sobre la historia del hombre que se volvió leyenda, aquí te contamos la biografía de Carlos Gardel, desde su infancia hasta los homenajes que aún recibe en el Cementerio de la Chacarita. ¡Sigue leyendo!
Carlos Gardel, cuyo nombre de nacimiento fue Charles Romuald Gardès, tiene un origen envuelto en controversia. Dos teorías principales dividen la historia de su nacimiento.
La versión francesa sostiene que nació el 11 de diciembre de 1890, en Toulouse, Francia, hijo de Berthe Gardés, una joven madre soltera que emigró a Argentina con su hijo a los tres años.
Por otro lado, la hipótesis uruguaya asegura que nació en Tacuarembó, Uruguay, el 11 de diciembre de 1887, y que fue adoptado por Berthe tras ser abandonado por su familia biológica.
Ambas versiones coinciden en que Gardel creció en Buenos Aires desde su infancia, enfrentando la pobreza en conventillos del barrio de San Nicolás. Allí comenzó a formar su identidad artística.
La infancia de Carlos Gardel estuvo marcada por la pobreza y la lucha de su madre, quien trabajaba como planchadora para mantenerlo. Residieron en inquilinatos del barrio de San Nicolás, como los de las calles Uruguay 162 y Corrientes 1553.
A pesar de las adversidades, el joven Carlos mostraba una personalidad carismática que lo llevó a involucrarse en el ambiente teatral de Buenos Aires. Trabajó como claque en teatros, donde aplaudía para animar al público.
En este entorno, aprendió a vocalizar y adquirió las primeras herramientas que lo moldearon como artista. Gardel nunca olvidó esos años difíciles; incluso ya consagrado, visitaba los conventillos donde había crecido, recordando las raíces que inspiraron su pasión por la música.
En 1911, Carlos Gardel conoció a José Razzano, un cantante uruguayo apodado “El Oriental”. Este encuentro en la casa de un amigo en la calle Guardia Vieja marcó el inicio de una colaboración artística que definiría su carrera.
En sus comienzos, Gardel cantaba en dúos y tríos con otros artistas, como Francisco Martino y Saúl Salinas, actuando en cafés y reuniones sociales.
El dúo Gardel-Razzano se consolidó como una de las principales atracciones del Café de los Angelitos, un emblemático punto de encuentro en Buenos Aires. Juntos grabaron sus primeros discos, en 1912, incluyendo canciones criollas que resonaron entre el público.

Estas grabaciones fueron el inicio de una carrera legendaria que llevaría a Gardel a ser conocido como “El Morocho del Abasto”, el ícono máximo del tango argentino.
Carlos Gardel no solo dominó el tango: su incursión en el cine lo convirtió en un ícono global. En 1930, protagonizó 15 cortometrajes musicales, precursores de los videoclips actuales, aunque solo 10 llegaron al público.
Su éxito lo llevó a colaborar con la Paramount, iniciando con Luces de Buenos Aires (1931) en Francia. Más tarde, filmó títulos icónicos como Cuesta Abajo y El Día Que Me Quieras en Nueva York.
Su actuación en estas películas, acompañada por su carisma y voz, consolidó su fama mundial. Un ejemplo de su impacto se dio en España, donde el público interrumpió la proyección de Tomo y Obligo para escuchar nuevamente el tango.
Su última etapa en el cine mostró al mundo el poder narrativo del tango en la pantalla grande.
A lo largo de su carrera, Gardel grabó más de 900 canciones, abarcando 30 géneros musicales diferentes, desde tangos hasta milongas y zambas. Algunos de sus temas exitosos son Por Una Cabeza, Nostalgias y Volver. Esto lo consolidó como una figura universal del tango.
En los escenarios, su presencia cautivaba tanto a hombres como a mujeres. Inició como dúo con Razzano, pero su salto a la fama como solista llegó en 1925, marcando una etapa de éxitos internacionales.
Gardel llevó su música a Europa y América, llenando teatros en París, Madrid y Buenos Aires. En cada gira, interpretaba pequeños dramas de la vida cotidiana con un fraseo único e inimitable.
Su colaboración con músicos como Alfredo Le Pera también dio vida a algunos de los tangos más emblemáticos, inmortalizándolo como la voz más melancólica del género.
El 24 de junio de 1935, en la cúspide de su fama, un accidente aéreo en Medellín terminó con la vida de Carlos Gardel.
Aunque las causas del siniestro fueron atribuidas a un error durante el despegue, el misterio y las teorías alternativas alimentaron su leyenda. Gardel dejó un legado que trasciende generaciones, siendo recordado como la voz inigualable del tango.
Tras su muerte, miles de fans lloraron la pérdida. Su cuerpo fue velado en el Luna Park de Buenos Aires — trasladado después al Cementerio de la Chacarita —, pero algunos insistieron en que seguía vivo, oculto bajo una identidad anónima.
Hoy, su música y figura permanecen en la memoria colectiva, símbolo de la pasión, la melancolía y la elegancia que caracterizan al tango argentino.
Desde la zamba hasta la milonga, cada melodía cuenta un pedacito de la esencia de Argentina. Si te apasiona la música que conecta con las raíces, ¡explora más sobre el folklore argentino y sus artistas destacados!

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