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Ritos da Estrada
Claudivan Santiago
Ritos da Estrada
Há dias que em que às vezes me sinto distante
Desapercebido das coisas de então
Desprovido da consciência prática dos vivos
Entulhado no negro mundo da ilusão
Praticante de uma viagem solitária
E - porquê não dizer - às vezes temerária
Mergulhado numa realidade fantástica
Que salta aos olhos e aos domínios do coração
Esse quase-nada são os ritos da estrada
Por vezes sinto um frio tão intenso
E a alma no mais perfeito desalento
Como se visse claro no céu cinzento
As luzes que outrora deixei na estrada
Distraído, me entrego nessa jornada
Sem as vestes que me puseram ao nascer
Sem os dissabores da minha partida
Que ainda me fazem aos poucos morrer
Esse quase-nada são os ritos da estrada
Por vezes sinto ir além do infinito
Um desertor da própria realidade
Saio dos limites desse universo físico
Onde não se vê nem se mede a verdade
Onde a gente vive como se não fosse
Um pouco de tudo e de tudo o nada
Num cadafalso mais descabido
Que não respeita um fio da nossa vontade
Esse quase-nada são os ritos da estrada
Por vezes me entrego nessa viagem
Com a aura de um mágico aventureiro
A rumar para o desconhecido com entusiasmo
Em busca de um não-sei-quê raro e soberbo
Numa fantasia que se faz alma
De uma alma impura que não sabe o ermo
Numa escalada que exige calma
Uma aventura ao sabor do desejo
Esse quase-nada são os ritos da estrada
Deparo-me com os lânguidos
brados dos desesperados
Dos gentios esbaforidos
pela ânsia da morte
Estreito-me por entre arroubos
de laivos tristes
Enquanto soam-me temerosos gritos
De almas nuas, de faces cruas
Quase inúteis, à mercê da sorte
Quando retorno dessa viagem atípica
O vapor dos sonhos me cobre a face
A luz da vida me devolve a consciência
Como que numa esperança tosca de que eu me ache
É quando recobro a força dos sentidos
E num piscar de olhos, antes que eu relaxe
Sinto cada pétala de flor dolorida
Embora o ardor das dívidas do corpo me esculache
Esse quase-nada são os ritos da estrada
Reconheço a fraqueza entranhada em meus ossos
Pois não conheço o plano da Alta Criação
Creio que, por isso, sofro demasiadamente
Sem saber ao certo quem está com a razão
Procurando encontrar no meio de tanta gente
O que foge dos olhos, não cabe na mente
O que ainda não há nesse universo frágil e demente
E muito menos está ao alcance da mão
Esse quase-nada são os ritos da estrada
Ritos de la Carretera
Hay días en los que a veces me siento distante
Desapercibido de las cosas de entonces
Desprovisto de la conciencia práctica de los vivos
Atiborrado en el oscuro mundo de la ilusión
Practicante de un viaje solitario
Y - ¿por qué no decirlo? - a veces temerario
Inmerso en una realidad fantástica
Que salta a la vista y a los dominios del corazón
Este casi-nada son los ritos de la carretera
A veces siento un frío tan intenso
Y el alma en el más perfecto desaliento
Como si viera claro en el cielo gris
Las luces que alguna vez dejé en la carretera
Distraído, me entrego en este viaje
Sin las vestiduras que me pusieron al nacer
Sin los pesares de mi partida
Que aún me hacen morir poco a poco
Este casi-nada son los ritos de la carretera
A veces siento ir más allá del infinito
Un desertor de la propia realidad
Salgo de los límites de este universo físico
Donde no se ve ni se mide la verdad
Donde la gente vive como si no fuera
Un poco de todo y de todo la nada
En un cadalso más descabellado
Que no respeta un hilo de nuestra voluntad
Este casi-nada son los ritos de la carretera
A veces me entrego en este viaje
Con el aura de un mágico aventurero
Dirigiéndome hacia lo desconocido con entusiasmo
En busca de un no-sé-qué raro y soberbio
En una fantasía que se convierte en alma
De un alma impura que no conoce la soledad
En una escalada que exige calma
Una aventura al sabor del deseo
Este casi-nada son los ritos de la carretera
Me encuentro con los lánguidos
gritos de los desesperados
De los gentiles jadeantes
por el ansia de la muerte
Me estrecho entre arrebatos
de trazos tristes
Mientras me suenan temerosos gritos
De almas desnudas, de rostros crudos
Casi inútiles, a merced de la suerte
Cuando regreso de este viaje atípico
El vapor de los sueños me cubre el rostro
La luz de la vida me devuelve la conciencia
Como en una esperanza tosca de encontrarme
Es cuando recupero la fuerza de los sentidos
Y en un abrir y cerrar de ojos, antes de relajarme
Siento cada pétalo de flor dolorido
Aunque el ardor de las deudas del cuerpo me golpee
Este casi-nada son los ritos de la carretera
Reconozco la debilidad arraigada en mis huesos
Pues no conozco el plan de la Alta Creación
Creo que, por eso, sufro demasiado
Sin saber con certeza quién tiene la razón
Buscando encontrar en medio de tanta gente
Lo que escapa a los ojos, no cabe en la mente
Lo que aún no existe en este universo frágil y demente
Y mucho menos está al alcance de la mano
Este casi-nada son los ritos de la carretera



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