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Tresaventura
Guilherme Paulinelli
Tresaventura
Não vá lá!
Diziam para Maria Euzinha no Arrozal
Lá tem bicho esperto espreito em toca
Não vá lá
A água é feia e quente e choca e lá faz mal
Não dava fé
Ela pra si dizia: Hei de que vou
Renegava o jeito dele ser: Sou como o Sol
E bichos são enfeites, coisas para se ver
Belo dia, o Sol clareou o sinal libertário para ela
Colocando mais perto o cenário de sua janela
E partiu, para lá, para o canto de seus tão sonhados amores
E passou entre bichos e trilhas
Coloridas enfeitadas de flores
Ao chegar deparou com uma cobra que engolia um sapo por pouco
Com uma pedrada desfez o anel de maldade que fugiu feito um louco
Foi um gesto bem puro de amor, atitude não cotidiana
Não via maldade nos bichos, nem tampouco entendia a humana
Lá do alto, gritos de mãe aflita lhe dão sobressaltos
Não viu a coisa bonita: Arrozal que vaza, perninhas para casa
Pedia ao sono: Devagar, gosto do dia, você não é meu dono
Sou da luz que irradia, toda coisinha
Ela, Maria Euzinha
Dormiu aquela noite tranquila, quase plena de felicidade
Por ter conseguido chegar bem perto do arrozal-liberdade
Satisfeita com tudo consigo com os bichos, com os fatos do dia
Adormeceu tendo em mãos a chavinha dos gradis, dos portões da alegria
Belo dia, o Sol clareou o sinal libertário para ela
Colocando mais perto o cenário de sua janela
E partiu, para lá, para o canto de seus tão sonhados amores
E passou entre bichos e trilhas
Coloridas enfeitadas de flores
Ao chegar deparou com uma cobra que engolia um sapo por pouco
Com uma pedrada desfez o anel de maldade que fugiu feito um louco
Foi um gesto bem puro de amor, atitude não cotidiana
Não via maldade nos bichos, nem tampouco entendia a humana
Lá do alto, gritos de mãe aflita lhe dão sobressaltos
Não viu a coisa bonita: Arrozal que vaza, perninhas para casa
Pedia ao sono: Devagar, gosto do dia, você não é meu dono
Sou da luz que irradia, toda coisinha
Ela, Maria Euzinha
Dormiu aquela noite tranquila, quase plena de felicidade
Por ter conseguido chegar bem perto do arrozal-liberdade
Satisfeita com tudo consigo com os bichos, com os fatos do dia
Adormeceu tendo em mãos a chavinha dos gradis, dos portões da alegria
Tresaventura
No vayas allá!
Decían a María Euzinha en el Arrozal
Allí hay bichos astutos acechando en madrigueras
No vayas allá
El agua es fea, caliente y turbia, y hace daño
No creía
Ella pensaba para sí misma: He de ir
Rechazaba su forma de ser: Soy como el Sol
Y los bichos son adornos, cosas para ver
Un hermoso día, el Sol iluminó la señal libertaria para ella
Acercando más el escenario de su ventana
Y partió, hacia allá, hacia el rincón de sus tan anhelados amores
Y pasó entre bichos y senderos
Coloridos adornados de flores
Al llegar se encontró con una serpiente que devoraba a un sapo por poco
Con una pedrada deshizo el anillo de maldad que huyó como loco
Fue un gesto muy puro de amor, una actitud no cotidiana
No veía maldad en los bichos, ni tampoco entendía la humana
Desde lo alto, gritos de madre afligida le causan sobresaltos
No vio la cosa bonita: Arrozal que se desborda, patitas para casa
Le pedía al sueño: Despacio, me gusta el día, tú no eres mi dueño
Soy de la luz que irradia, toda cosita
Ella, María Euzinha
Durmió esa noche tranquila, casi llena de felicidad
Por haber logrado acercarse al arrozal-libertad
Satisfecha con todo consigo misma, con los bichos, con los hechos del día
Se durmió teniendo en sus manos la llavecita de las rejas, de los portones de la alegría
Un hermoso día, el Sol iluminó la señal libertaria para ella
Acercando más el escenario de su ventana
Y partió, hacia allá, hacia el rincón de sus tan anhelados amores
Y pasó entre bichos y senderos
Coloridos adornados de flores
Al llegar se encontró con una serpiente que devoraba a un sapo por poco
Con una pedrada deshizo el anillo de maldad que huyó como loco
Fue un gesto muy puro de amor, una actitud no cotidiana
No veía maldad en los bichos, ni tampoco entendía la humana
Desde lo alto, gritos de madre afligida le causan sobresaltos
No vio la cosa bonita: Arrozal que se desborda, patitas para casa
Le pedía al sueño: Despacio, me gusta el día, tú no eres mi dueño
Soy de la luz que irradia, toda cosita
Ella, María Euzinha
Durmió esa noche tranquila, casi llena de felicidad
Por haber logrado acercarse al arrozal-libertad
Satisfecha con todo consigo misma, con los bichos, con los hechos del día
Se durmió teniendo en sus manos la llavecita de las rejas, de los portones de la alegría



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