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À Moda Antiga (Poesia)
Laécio Beethoven
À Moda Antiga (Poesia)
I
Desejos e vapores apetecem
Sussurros amorosos queimam línguas
Os corpos calorosos, tão às mínguas
Sem sombras de penúria adormecem
Amantes verdadeiras não se esquecem
Inflamam corações curando as ínguas
Faltando abraço, grite e berre. Xingue-as
Repletas de magia se compadecem
A generosidade feminina
Confunde e funde a alma masculina
Nas várias cores da desilusão
Douradas são as portas dos amores
Janelas solitárias incolores
Vermelhas: As paredes da paixão
II
No modo subjugado do passado
Amar é conjugar com um obscuro
Presente no viver “mais-que-pensado”
No tempo imperativo do futuro
Porém, o indicativo verberado
Das costas flageladas que esconjuro
Apura um particípio maltratado
Na face impessoal do amor seguro
No “há-que-se-fazer” da concordância
Um grito na garganta da elegância
É ação de rebuscar os saudosismos
“Há-que-se-recitar” em bom plural
O verbo singular original
Aos mundos, infinitos simbolismos
III
Com que rimar amor sem ser ridículo?
Por que canções de amar relembram cama?
Talvez o sentimento vire lama
Na fossa desse cérebro cubículo
Se, pulsa o coração no seu testículo
Coitado, pois o “id” o reprograma
Na máquina do encefalograma
Instinto de morcego é perpendículo
Procura-se o mais velho sentimento
Das cartas, das promessas, do convento
Precisa-se de um pouco de pureza
Crescei-vos, pois: Mepois: multiplicai-vos
Prazer... Aromiscuidade... atentai-vos
Porque também no sexo tem beleza
IV
Amar é, como dizem estudantes
Negar à negação que traz o medo
Saber da puberdade seu segredo
Amar é ver os tempos cintilantes
A cada vil tropeço como d’antes
Calar-se, desculpar-se enquanto é cedo
Do impulso deste tombo desenredo
Poder dançar as valsas debutantes
A vida bela aponta o seu cajado
Aos filhos deste tempo decorado
À luz lilás das unhas inseguras
Àquelas mãos divinas sem falange
Ensina-lhes a achar o bem que tange
Tirando o gosto pelas amarguras
V
Amar é não temer a sepultura
Não é criar distância das escolas
Não é só ter, é ser. Pisar em molas
Saltar para abraçar com mais altura
O medo de perder a criatura
Constrói a lentidão nos quebra-molas
Por que educação tornar-se esmolas?
Tornou-se doação qualquer cultura
Na rampa de cimento acidentado
O teste do fracasso governado
A prova do descaso, nua e crua
O povo risca à pedra, a ferro e massa
Contando quantos têm por onde passa
Percebe-se qual bairro tem tal rua
VI
Ao misto som, domingo camarário
Marcando o preferido cancioneiro
Amigos bebem suco batuqueiro
Com gosto de churrasco solidário
O canto distorcido do canário
Mistura-se a uivos perdigueiros
Falantes ensurdecem o puteiro
Menores se descobrem no cenário
O sexo é que cimenta esta parede
Amigos verdadeiros matam sede
Os outros negam água, mas não fogo
Ainda que em estágios primitivos
Devoram sentimentos positivos
Só há um derrotado neste jogo
VII
Com quem estão as jóias da bondade?
Por que não ter perdão algum pecado?
Explica-se ter fraco abandonado?
Quais são os medidores da maldade?
Terá, no carcará, hostilidade
Faminto, caçador e peneirando?
Filhote para de berrar mamando?
O seu sofrer merenda na saudade?
Na ausência de fenômenos macios
As lágrimas dos peixes enchem rios
Enquanto bebem seiva da clemência
Amor faz bem maior pra quem o tem
Perdão, quanto mais vai mais perdão vem
Não há pecado dentro da inocência
VIII
Refém de si, nas páginas da história
Oculto nas tristezas encobertas
Padece o desamor nascendo certas
Virtudes recorrentes da memória
Quem é amado sabe, na vitória
Beber o vinho puro das ofertas
Passar altivas portas entreabertas
Da luta doravante quase inglória
No livro das mentiras sem capítulos
A língua mordedora de versículos
Feriu da fera a honra. Irão à forra
No trapo componente dessa sina
Descei a mão, senhor, na carabina
Tomai já deste moço o mal que o torra
IX
Nos palcos firmes da nomenclatura
À moda antiga, salta a fantasia
Do breu que agora é chama luzidia
Ecoa à moda antiga a formosura
Sem mesmo ter sonhado com leitura
Bem antes de José e de maria
Escrita, instrumento ou melodia
Adão, caim, Abel ou diabrura
Brilhou no ressonar da explosão
Um raio de clareza e confusão
Um misto de conforto e de fadiga
Do ventre genitor da sapiência
Nascera ali e por tal excelência
Seu nome: Amor, porém, à moda antiga
A la Antigua (Poesía)
Deseos y vapores apetecen
Susurros amorosos queman lenguas
Los cuerpos cálidos, tan necesitados
Sin sombras de escasez adormecen
Amantes verdaderas no se olvidan
Inflaman corazones curando las llagas
Faltando abrazo, grita y maldice. Insúltalas
Repletas de magia se compadecen
La generosidad femenina
Confunde y fusiona el alma masculina
En los varios colores de la desilusión
Doradas son las puertas de los amores
Ventanas solitarias incoloras
Rojas: Las paredes de la pasión
En el modo subyugado del pasado
Amar es conjugar con un oscuro
Presente en el vivir 'más-que-pensado'
En el tiempo imperativo del futuro
Pero, el indicativo proclamado
De las espaldas flageladas que exorcizo
Afila un participio maltratado
En la cara impersonal del amor seguro
En el 'hay-que-hacer' de la concordancia
Un grito en la garganta de la elegancia
Es acción de buscar los añoranzas
'Hay-que-recitar' en buen plural
El verbo singular original
A los mundos, infinitos simbolismos
Con qué rimar amor sin ser ridículo?
¿Por qué canciones de amar recuerdan cama?
Tal vez el sentimiento se convierta en lodo
En la fosa de este cerebro cubículo
Si late el corazón en su testículo
Pobre, pues el 'ello' lo reprograma
En la máquina del encefalograma
Instinto de murciélago es perpendículo
Se busca el más antiguo sentimiento
De las cartas, las promesas, del convento
Se necesita un poco de pureza
Creced, pues: Multiplicaos
Placer... Aromiscuidad... atended
Porque también en el sexo hay belleza
Amar es, como dicen los estudiantes
Negar la negación que trae el miedo
Saber del secreto de la pubertad
Amar es ver los tiempos brillantes
A cada vil tropiezo como antes
Callarse, disculparse mientras es temprano
Del impulso de esta caída desenredo
Poder bailar los valses debutantes
La vida bella señala su cayado
A los hijos de este tiempo decorado
A la luz lila de las uñas inseguras
A esas manos divinas sin falange
Enséñales a encontrar el bien que toca
Quitando el gusto por las amarguras
Amar es no temer la sepultura
No es crear distancia de las escuelas
No es solo tener, es ser. Pisar en muelles
Saltar para abrazar con más altura
El miedo de perder a la criatura
Construye la lentitud en los topes
¿Por qué educación convertirse en limosnas?
Se ha vuelto donación cualquier cultura
En la rampa de cemento accidentado
La prueba del fracaso gobernado
La prueba del descuido, desnuda y cruda
El pueblo raya la piedra, el hierro y masa
Contando cuántos tienen por donde pasa
Se percibe qué barrio tiene tal calle
Al sonido mixto, domingo camarario
Marcando el preferido repertorio
Amigos beben jugo bailable
Con sabor a asado solidario
El canto distorsionado del canario
Se mezcla con aullidos cazadores
Hablantes ensordecen el burdel
Menores se descubren en el escenario
El sexo es lo que cimienta esta pared
Amigos verdaderos sacian la sed
Los otros niegan agua, pero no fuego
Aunque en etapas primitivas
Devoran sentimientos positivos
Solo hay un derrotado en este juego
¿Con quién están las joyas de la bondad?
¿Por qué no tener perdón algún pecado?
¿Se explica tener débil abandonado?
¿Cuáles son los medidores de la maldad?
Tendrá, en el carcará, hostilidad
¿Hambriento, cazador y tamizando?
¿El cachorro deja de llorar mamando?
¿Su sufrir merienda en la nostalgia?
En ausencia de fenómenos suaves
Las lágrimas de los peces llenan ríos
Mientras beben savia de la clemencia
El amor hace bien mayor para quien lo tiene
Perdón, cuanto más va más perdón viene
No hay pecado dentro de la inocencia
Rehén de sí, en las páginas de la historia
Oculto en las tristezas cubiertas
Padece el desamor naciendo ciertas
Virtudes recurrentes de la memoria
Quien es amado sabe, en la victoria
Beber el vino puro de las ofertas
Pasar altivas puertas entreabiertas
De la lucha doravante casi ingloria
En el libro de las mentiras sin capítulos
La lengua mordedora de versículos
Hirió del fiera el honor. Irán a la revancha
En el trapo componente de esta suerte
Desciende la mano, señor, en la carabina
Tomad ya de este joven el mal que lo consume
En los escenarios firmes de la nomenclatura
A la antigua, salta la fantasía
De la oscuridad que ahora es llama brillante
Resuena a la antigua la hermosura
Sin siquiera haber soñado con lectura
Mucho antes de José y de María
Escrita, instrumento o melodía
Adán, Caín, Abel o travesura
Brilló en el resonar de la explosión
Un rayo de claridad y confusión
Un mixto de confort y de fatiga
Del vientre genitor de la sapiencia
Nació allí y por tal excelencia
Su nombre: Amor, pero, a la antigua



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