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Du Mußt Wahnsinnig Sein!
Reinhard Mey
Du Mußt Wahnsinnig Sein!
Ein Blick auf die Garderobe, es ist zwanzig nach vier,
Das wird ja immer früher, guter Mann, was machst du jetzt schon hier?
Du redest mit dir selbst, weil der Moment gekommen ist,
Wo du keinen mehr aussteh'n kannst und unausstehlich bist.
Du gehst dir auf den Nerv, stehst wie ein Fremder neben dir
Und siehst dich auf- und abgeh'n, wie ein eingesperrtes Tier.
Im Saal, mehr so aus Höflichkeit, hast du Licht und Ton gecheckt,
Du weißt, die Jungs, die machen das längst ohne dich perfekt.
Du spielst ein altes Stück an, doch der Text fällt dir nicht ein,
Du spürst, ein kaltes Fieber kommt heimtückisch und gemein.
Du stimmst am Instrument herum, natürlich stimmt es längst,
Du legst es wieder weg, und dir wird übel, und du denkst:
Du mußt wahnsinnig sein,
Da rauszugehen, ganz allein,
Trotz all der Höllenqualen,
Die dich lähmen und zermahlen.
Du mußt wahnsinnig sein,
Dich in die unbarmherzig grellen
Scheinwerfer hinzustellen,
Und dir die Seele aus dem Leib zu schrei'n,
Du mußt wahnsinnig sein!
Jemand reicht dir zwei Briefe rein, ein Kind schreibt, daß es heut
Geburtstag hat, und sich schon lange auf den Abend freut.
Und eine alte Dame, die jedesmal herkommt, schreibt,
Eine, die jedes Lied kennt, und der kein Schnitzer verborgen bleibt.
Die zwei steh'n für all' die, deren Geschichte du nicht kennst,
Und deretwegen du doch jetzt vor Lampenfieber brennst.
Du kannst nicht essen, kannst nicht trinken, du kannst gar nichts mehr,
Du mußt heut' besser sein als je zuvor, dein Kopf ist leer.
Du schleichst hinter den Vorhang, Mann, was hast du hier verlor'n,
Mußt du dir sterbenskrank ein Guckloch in den Vorhang bor'n?
Du fühlst dich wie ein Schlafwandler, der auf dem Dach erwacht,
Und weißt, die Giebelnummer, die hast du noch nie gebracht.
Die Stunden sind verflogen, du stehst glücklich und stumm
Am Ende deiner Lieder vor deinem Publikum.
Es ist, als hättet ihr ein langes Zwiegespräch geführt,
Ihr ward betroffen, zornig, ward vergnügt und ward gerührt.
Und wenn ein Lachen, ein Applaus über die Reihen flog,
Und wenn's plötzlich ganz still war, war das wie ein Dialog.
Benommen und erschöpft verneigst du dich ein letztes Mal
Vor freundlichen Gesichtern in dem großen dunklen Saal.
Ein Mädchen hat dir einen kleinen Strauß nach vorn gebracht,
Vom Klatschen ganz zerdrückt, was ihn dir nur noch lieber macht.
Und du weißt einmal mehr, es ist eine Gnade, hier zu steh'n,
Und schwerer noch als aufzutreten, fällt's dir jetzt abzugeh'n.
¡Debes estar loco!
Un vistazo al vestuario, son las cuatro y veinte,
Esto se hace cada vez más temprano, amigo, ¿qué haces aquí tan pronto?
Hablas contigo mismo, porque ha llegado el momento,
Donde ya no puedes soportar a nadie y eres insoportable.
Te estás poniendo nervioso, estás como un extraño junto a ti,
Y te ves caminar de un lado a otro, como un animal encerrado.
En la sala, más por cortesía, has revisado luces y sonido,
Sabes que los chicos ya lo hacen perfectamente sin ti.
Comienzas una vieja canción, pero no recuerdas la letra,
Sientes que una fiebre fría viene traicionera y cruel.
Tocas el instrumento, aunque ya está afinado,
Lo vuelves a dejar y te sientes mal, y piensas:
Debes estar loco,
Salir ahí afuera, completamente solo,
Pese a todas las penas del infierno,
Que te paralizan y desgarran.
Debes estar loco,
Pararte frente a los despiadados y brillantes
Focos, y gritar con toda el alma,
Debes estar loco!
Alguien te entrega dos cartas, un niño escribe que hoy
Es su cumpleaños y lleva mucho tiempo esperando la noche.
Y una anciana que viene siempre, escribe,
Una que conoce cada canción y no se le escapa ningún error.
Ambos representan a todos aquellos cuya historia desconoces,
Y por los cuales ahora estás temblando de nervios.
No puedes comer, no puedes beber, no puedes hacer nada más,
Hoy debes ser mejor que nunca, tu mente está en blanco.
Te deslizas detrás del telón, amigo, ¿qué has perdido aquí,
¿Debes perforar un agujero en el telón como si estuvieras moribundo?
Te sientes como un sonámbulo que despierta en el techo,
Y sabes que nunca has hecho ese número en el tejado.
Las horas han pasado, estás feliz y en silencio
Al final de tus canciones frente a tu público.
Es como si hubieran tenido una larga conversación,
Estaban conmovidos, enojados, felices y conmovidos.
Y cuando una risa, un aplauso recorría las filas,
Y cuando de repente todo estaba en silencio, era como un diálogo.
Aturdido y exhausto, te inclinas por última vez
Ante rostros amables en la gran sala oscura.
Una chica te ha traído un pequeño ramo al frente,
Aplastado por los aplausos, lo que lo hace aún más especial.
Y sabes una vez más, es un privilegio estar aquí,
Y más difícil que actuar, es ahora marcharte.



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