visualizaciones de letras 171

India Tibisay

Sergio Umbria

LetraSignificado

    Murachí era ágil y valeroso, más que todos los indios de la tribu; su brazo era él más
    Fuerte, su flecha la más certera y su plumaje el más vistoso. Cuando les tocaba el
    Caracol en lo alto del cerro, sus compañeros empuñaban las armas y le seguían
    Dando gritos salvajes, seguros de la victoria. Murachí era el primer caudillo de las
    Sierras Nevadas

    Tibisay, su amada, era esbelta como la flexible caña del maíz. De color trigueño
    Ojos grandes y melancólicos y abundoso cabello. Eran para ella los mejores lienzos
    Del Mirripuy, el oro más fino de Aricagua y el plumaje del ave más rara de
    La montaña

    Ella había aprendido, mejor que sus compañeras, los cantos guerreros y las
    Alabanzas del Ches. En los convites y danzas dejaba oír su voz, ora dulce y
    Cadenciosa, ora arrebatada y vehemente, exaltada por la pasión salvaje
    Odos la oían en silencio; ni el viento movía las hojas

    Tibisay era la princesa de los indios de la sierra, el lirio más hermoso de las
    Vegas del Mucujún. Un día salió espantada de su choza y fue a presentarse a
    Murachí, el amado de su corazón. La comarca estaba en armas: Los indios
    Corrían de una parte a otra, preparando las macanas y las flechas
    Emponzoñadas, -¡Huye, huye, Tibisay Nosotros vamos a combatir

    Los terribles hijos de Zuhé han aparecido ya sobre aquellos animales
    Espantosos, más ligeros que la flecha: Mañana será invadido nuestro
    Suelo y arrasadas nuestras siembras. ¡Huye, huye, Tibisay. Nosotros
    Vamos a combatir; pero antes ven, mi amada, y danza al son de los
    Instrumentos, reanima nuestro valor con la melodía de tus cantos y
    El recuerdo de nuestras hazañas

    La danza empezó en un claro del bosque, triste y monótona, como una
    Fiesta de despedida, a la hora en que el Sol, enrojecido hacia el ocaso
    Esparcía por las verdes cumbres sus últimos reflejos. Pronto brillaron las
    Hogueras en el círculo del campamento y empezaron a despertar, con las
    Libaciones del fermentado maíz los corazones abatidos y los
    Ímpetu salvaje

    Por todo el bosque resonaban ya los gritos y algazara, cuando cesó de
    Pronto el ruido y enmudecieron todos los labios. Tibisay apareció en medio
    Del círculo, hermosa a ¡a luz fantástica de las hogueras, recogida la manta
    Sobre el brazo, con la mirada dulce y expresiva y el continente altivo

    Lanzó tres gritos graves y prolongados, que acompañó con su sonido el
    Fotuto sagrado, y luego extasió a los indios con la magia de su voz
    -Oíd el canto de los guerreros del Mucujún: Corre veloz el viento; corre veloz
    El agua; corre veloz la piedra que cae de la montaña

    Corred guerreros; volad en contra del enemigo corred veloces corno el
    Viento, como el agua, como la piedra que cae de la montaña. Fuerte es
    El árbol que resiste al viento; fuerte es la roca que resiste al río, fuerte es
    La nieve de nuestros páramos que resiste al Sol. Pelead guerreros
    Pelead, valientes; mostraos fuertes, como los árboles

    Corno las rocas, como las nieves de la montaña, Este es el canto
    De los guerreros del Mucujún. Un grito unánime de bélico entusiasmo
    Respondió a los bellos cantos de Tibisay. Concluida la danza, Murachí
    Acompañó a Tibisay por entre la arboleda sombría

    No había ya más luminarias que las estrellas titilantes en el cielo y
    Las irradiaciones intermitentes del lejano Catatumbo. Ambos caminaban
    En silencio, con el dolor de la despedida en la mitad del alma y temeroso
    De pronunciar la postrera palabra ¡Adiós!

    Hay un punto en que los ríos Milla y Albarregas corren muy juntos casi
    En su origen. Los cerros ofrecen allí dos aberturas, a corta distancia
    Una de otra, por donde los dos ríos se precipitan, siguiendo cañadas
    Distintas, para juntarse de nuevo y confundirse en uno solo
    Frente a los pintorescos campos de Liria

    Besando ya las plantas de la ciudad Florida, la histórica Mérida. En aquel
    Punto solitario, encubierto por los estribos de la serranía que casi lo
    Rodean en anfiteatro, Murachí tenía su choza y su labranza

    Tibisay, dijo a su amada el guerrero altivo- nuestras bodas serán mi
    Premio si vuelvo triunfante; pero si me matan, huye, Tibisay, ocúltate
    En el monte, que no fije en ti sus miradas el extranjero, porque serías
    Su esclava. El viento frío de la madrugada llevó muy lejos a los oídos
    De Murachí los tristes lamentos de la infortunada india, a quien
    Dejaba en aquel apartado sitio, dueña ya de su choza y su labranza

    Cuando la primera luz del alba coloreó el horizonte por encima de los diamantinos
    Picachos de la Sierra Nevada resonó grave y monótono el caracol salvaje por el fondo
    De los barrancos que sirven de fosos profundos a la altiplanicie de Mérida. Los indios
    Organizados en escuadrones, estaban apercibidos para el combate. Pronto se divisó
    A lo lejos un bulto informe que avanzaba por la planicie; el cual fue extendiéndose y
    Tomando formas tan extraordinarias a los ojos de los indios

    Que el pánico paralizó sus movimientos por algunos instantes, pero la voz del
    Caudillo la turba se precipita como desbordado torrente, prorrumpiendo en
    Gritos horribles y llenando el aire con sus emponzoñadas flechas

    Murachí iba a la cabeza; blandiendo en alto la terrible macana y transfigurando
    El rostro por el furor. Súbita detonación detiene a los indios; palidecen todos
    Llenos de espanto; se estrechan unos contra otros, dando alaridos de
    Impotencia; y bien pronto se dispersan, buscando salvación en los bordes de los
    Barrancos, por donde desaparecen en tropel

    Solo Murachí rompe su macana en la armadura del que fuera conquistador
    Solo el bravo Murachí ve de cerca aquellos animales espantosos que ayudaban
    A sus enemigos en la batalla, pero también solo él ha quedado tendido en el campo
    Muerto bajo el casco de los caballos. El clarín castellano tocó victoria y la tierra
    Toda quedó bajo el dominio del Rey de España

    Cerca de las márgenes del apacible Milla, en aquel sitio apartado y triste
    Abriese un hoyo al pie de la peña para sepultar a Murachí, con sus armas
    Sus alhajas y las ramas olorosas que Tibisay cortó en el bosque para la
    Tumba de su amado

    Tibisay vivió desde entonces sola con su dolor y sus recuerdos en aquella
    Choza querida. Sus cantos fueron en adelante tristes como los de la alondra
    Herida. Los indios la admiraban con cierto sentimiento de religioso cariño
    Y la colmaban de presentes

    Era para ellos un símbolo de su antigua libertad y al mismo tiempo un oráculo
    Que consultaban sigilosos. Ya los españoles señoreaban la tierra y gobernaban
    A los indios. Solo Tibisay vivía libre en la garganta de aquellos montes o entre las
    Selvas de sus contornos, pero era un misterio su vida, algo como un mito de los
    Aborígenes, que atraía a los españoles con el fantástico poder de las ficciones
    Poéticas

    Ningún conquistador había logrado verla todavía, y sin embargo; nadie ponía
    En duda su existencia. Decídanles los indios que era una princesa muy hermosa
    Viuda de un guerrero afamado, a quien había prometido vivir escondida en los
    Montes mientras hubiese extranjeros en sus nativas Sierras

    Era un encanto la voz de la fugitiva, que los cazadores oían de vez en cuando por
    Aquellos agrestes sitios, como el eco de una música triste que hería en la mitad del
    Alma y hacía saltar las lágrimas. En sus labios el dialecto musca, su lengua nativa
    Sonaba dulce y melodioso y no era menester entenderlo para sentirse conmovido
    El corazón


    Comentarios

    Envía preguntas, explicaciones y curiosidades sobre la letra

    0 / 500

    Forma parte  de esta comunidad 

    Haz preguntas sobre idiomas, interactúa con más fans de Sergio Umbria y explora más allá de las letras.

    Conoce a Letras Academy

    ¿Enviar a la central de preguntas?

    Tus preguntas podrán ser contestadas por profesores y alumnos de la plataforma.

    Comprende mejor con esta clase:

    0 / 500

    Opciones de selección