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Tú, y yo, tan poca cosa,
Perdona que a veces piense
Que tú, tururú,
Tan delicada que no,
Que más da, que esperes que salga el sol
Si ahora ya se metió, se nubló.

Y resurgí de mis cenizas cuando me dieron por muerto,
Y cada vez me importa menos si soy grande o soy pequeño,
Que cuando hago la maleta me siento bien, aunque reconozco, que no se que,
Me entra por dentro cuando pienso que me marcho y que te pierdo.

Caí, donde se siembran las flores del olvido que me distes y que me ayudan a seguir,
Por los caminos que apenas recordaba pero que siguen ahí.
Y subo, y bajo, y vuelo, y me arrastro,
Y me cuesta tanto mantenerme en medio, que me canso.
Y subo, y bajo, y vuelo, y me arrastro,
Y me pregunto donde acaba este camino que es tan largo.

Tú, y yo, tan suficientes, que no hace falta más,
Que no, que da igual ocho que ochenta, que mil razones hay, pa reír,
Pero otras mil para llorar,
Y ahora el sol, se metió, pero saldrá.