Daniel Rabinovich: Uy, qué bonita.
Carlos Núñez Cortés: Je, je, je, je, je… Se llama Cristina García.
Daniel Rabinovich: Qué bonita es...
Carlos Núñez Cortés: Estoy perdidamente enamorado.
Daniel Rabinovich: Qué bien, Carlitos, a tu edad.
Carlos Núñez Cortés: Quisiera cantarle una serenata…
Daniel Rabinovich: Bueno.

(Daniel hace amago de acercarse a la ventana de Cristina para cantarle, pero Carlos Núñez le detiene)

Carlos Núñez Cortés: No, no, no, quisiera, pero... pero no me animo.
Daniel Rabinovich: ¿Por?
Carlos Núñez Cortés: Porque soy muy tímido.
Daniel Rabinovich: Carlitos, tenés que hacer algo para superar tu tonta timidez.
Carlos Núñez Cortés: ¡Je! Ya lo he hecho
Daniel Rabinovich: ¿Qué haaaaas hecho?
Carlos Núñez Cortés: Me inscribí en un curso: "¿Cómo superar la timidez?"
Daniel Rabinovich: ¿Y cómo te está yendo?
Carlos Núñez Cortés: Mal.
Daniel Rabinovich: ¿Por?
Carlos Núñez Cortés: No me animé a ir.
Daniel Rabinovich: Carlitos, nosotros te vamos a ayudar.
Carlos Núñez Cortés: ¿Pero qué puedo hacer?
Daniel Rabinovich: Leele un poema y luego le cantas la serenata.

(Carlos Núñez saca un papel de su bolsillo)

Carlos Núñez Cortés: ¡Ah, casualmente le escribí este poema!
Daniel Rabinovich: ¿Sabes leer?
Carlos Núñez Cortés: Sí.
Daniel Rabinovich: Dale.

Carlos Núñez Cortés: ¡Cristina!
Al escribir estos versos
puse mi timidez a un lado,
puse el corazón, puse el alma
y me puse colorado.
Disculpa mi timidez,
no hay modo de que la venza.
Es que ser tan vergonzoso
me da un poco de vergüenza

(Comienza la música y empieza a cantar la serenata)

Carlos Núñez Cortés:
Ojalá mi valor me permita
superar este miedo y cantarle.
Quizás pueda en mi canto explicarle
el propósito de esta visita.

De temor y de nervios me muero,
su bondad, su paciencia reclamo.
A quien quiera escucharme proclamo
que a Cristina García la aaaaa... ay jeje...
la aaaaa...
No me animo, no me animo...
laaaaargos años he pensado en decirle que... que... que...

(Viendo que Carlos no se atreve, el resto se adelanta un paso y trata de ayudarlo)

Coro: La amo.

(Carlos, tímido, les reprende su descaro y trata de disculparse gesticulando)

Carlos Núñez Cortés: ¡Shhhhhhh! ¡Je, je!

Carlos Núñez Cortés:
Ya no hay horas de paz para mí,
pues me turba su imagen amada.
Desde el día en que la conocí
siento una... siento una...
ciento una, ciento dos, ciento tres...

Coro: Siento una pasión desenfrenada.

(Carlos, enfadado, trata de callarlos de nuevo)

Carlos Núñez Cortés: ¡Una cierta atracción! ¡No me ayuden más, no me ayuden más!

Carlos Núñez Cortés:
Me es difícil calmarme y hablar
y diría, si no se ofendiera,
que entonces, tal vez, yo quisiera
entre ambos... muy juntitos...
entre ambos formar un hogar.

Coro: Te raptaré esta noche, sediento de pasión
Carlos Núñez Cortés: Antes nos casaríamos…
Coro: Con éxtasis salvaje te morderé los labios
Carlos Núñez Cortés: Un besito en la mejilla, inocente.
Coro: Mis manos temblorosas recorrerán tu cuerpo
Carlos Núñez Cortés: ¡Los cabellos, los cabellos, así, los cabellos…!
Coro: Arrancaré tus ropas
Carlos Núñez Cortés: ¡No!
Coro: Ardiente de deseo
Carlos Núñez Cortés: ¿Qué deseo?
Coro: Quemado por el fuego febril de tu mirada
Hirviendo de ansiedad me arrojaré en tu lecho
Y por fin podremos…
Carlos Núñez Cortés: ¿Qué podremos? ¿Podremos qué?
Coro: Y por fin podremos…
Carlos Núñez Cortés: Hacer planes y hablar de nuestro amor
Coro: Hablar de nuestros planes y hacer el amor

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