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La Vida Es Hermosa

Les Luthiers


Marcos Mundstock: Entre los personajes trágicos que pueblan la historia y la ficción, tal vez los suicidas sean los que más nos conmueven. Hay que aclarar que si bien homicida es el que mata a un hombre, regicida el que mata a un rey, la palabra suicida no significa, como muchos creen, el que mata a un suizo. No, un suicida es alguien que se quita la vida a "sui" mismo. La mayoría de las religiones condenan el suicidio, pero las leyes no pueden hacerlo ya que el cuerpo del delito y el del delincuente en este caso son la misma cosa. Sin embargo, las legislaciones anglosajonas consideran delito a la tentativa de suicidio, cuando el suicida ha fracasado. En algunos casos incluso han llegado a condenarlo a muerte. Tal vez la única novedad en este tema, tan antiguo como el hombre, sean los modernos servicios de asistencia a potenciales suicidas y la música sedante y terapéutica de la Suite "La vida es hermosa", que Mastropiero compuso por encargo del CEAS, Centro Estatal de Asistencia al Suicida.


(Daniel está sentado leyendo un periódico. Junto a él hay un teléfono que suena repetidas veces, pero él sigue leyendo como si nada. Finalmente, descuelga y pone en marcha una grabación, que es interpretada por Puccio, Jorge y Carlos Núñez)

Carlos López Puccio: Usted se ha comunicado con el Centro Estatal de Asistencia al Suicida. En este momento todos nuestros operadores están ocupados. Mientras espera ser atendido, le ofrecemos nuestra música tranquilizante, preparada por los expertos del centro. Espere un poquito más, no cuelgue y no se cuelgue.

Carlos Núñez Cortés: Nuestros problemas son sólo bobadas
Núñez, Puccio y Maronna: Siempre hay personas más desgraciadas
Jorge Maronna: La vida los atrapa como en una red
Núñez, Puccio y Maronna: Y están peor que nosotros, por ejemplo, usted.

Núñez y Puccio: Olvida esas lúgubres ideas
Jorge Maronna: ¡Va bien, todo va bien!
Núñez y Puccio: Olvídate, debes olvidarte
Jorge Maronna: ¡Va bien, todo va bien!
Núñez y Puccio: Ya lo has olvidado
Jorge Maronna: Ya no te acuerdas de que ibas a suicidarte...
Núñez y Puccio: ¡No, no!

Núñez y Puccio: Todo va bien
Jorge Maronna: ¡Todo va bien!
Núñez y Puccio: Muy bien
Jorge Maronna: Bien
Núñez y Puccio: Bastante bien... casi bien...
Núñez, Puccio y Maronna: Mal

Carlos López Puccio: ¿Problemas? A los problemas dígale: ¡No me importa!
Núñez y Puccio: Este tiene grandes deudas
Jorge Maronna: ¡No me importa, no me importa!
Maronna y Puccio: Este es muy tartamudo
Carlos Núñez Cortés: ¡No me impo-porta, no me-me impo-porta!
Núñez y Maronna: A éste su mujer lo engaña
Carlos López Puccio: ¡No me importa, no me importa!
Núñez y Maronna: Lo engaña con un barbudo
Carlos López Puccio: ¡No me importa!
Núñez y Maronna: Elegante y muy forzudo
Carlos López Puccio: ¡No me importa...!
Núñez y Maronna: Le decimos el cornu...
Carlos López Puccio: ¡¡NO ME IMPORTA!!

(Se apagan las luces y el foco vuelve a apuntar a Daniel, que por fin accede a atender la llamada)

Daniel Rabinovich: Centro Estatal de Asistencia al Suicida. Buenas noches, por qué asunto es?... Pero hombre, no se preocupe, La vida es hermosa... Sí, lo escucho. Ajá...ajá...ajá... ¡Hopa!... Pero hombre, no se preocupe, la vida es hermosa... Si al cabo usted tiene un montón de años por delante para gozar, para ser feliz... Dígame, ¿qué edad tiene? Ah, ah, ah, ah... Sí, no le quedan tantos... Pero yo siempre digo que la vida es hermosa, que la vida merece ser vivida. En cambio la muerte merece ser "morida". ¡Ja, ja, ja! Es muy bueno, muchas gracias. ¿El del lorito japonés lo sabe?... Ante todo según la ordenanza 3426/8 deberá responder a algunas preguntas antes de suicidarse: ¿Es la primera vez que se suicida? ¿Motivos del suicidio? ¿Que no le pagan en su trabajo? No se preocupe, la vida es hermosa. El Estado lo cuida.

(Vuelve a poner una grabación que Puccio, Jorge y Maronna cantan)

Carlos Núñez Cortés:
Ya me siento mejor
porque me ayudará el Estado.
Ya me siento mejor...
Puccio, Núñez y Maronna: ¡Mejor me siento a esperar sentado!

(Daniel, Puccio, Jorge y Carlos se levantan, y se van sentando uno a uno en su respectiva "corneta de asiento". Cada asiento se ilumina y emite una nota. Daniel corta la grabación y atiende el teléfono de nuevo)

Daniel Rabinovich: ¿Cuál es su trabajo? Ah, es empleado del Estado... Y el dinero no le alcanza. No me lo diga a mí, tampoco me alcanza para nada. No, lo que pasa es que cuando empecé a trabajar aquí me dijeron que me pagarían de acuerdo a mi capacidad... Con esa miseria no me alcanza para nada... Las deudas crecen, sí señor. Tres créditos tengo, sí. No, no sé. ¿Qué se yo qué voy a hacer? Cada vez que pienso en esto le juro que me dan ganas de matarme. ¿Cómo que no me ponga así? ¡Usted me dice eso para darme ánimo! ¡Qué va a ser hermosa la vida! ¿Quién le dijo esa mentira? ¡Yo fracasé en todo, ni para este trabajo sirvo! El otro día llamó un hombre, sólo alcancé a hablar con él por un momento y se suicidó... ¡Sí, pero él no quería suicidarse, había llamado equivocado!

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