Sale loco de contento,
Con su cargamento,
Para la ciudad, si, para la ciudad.
Lleva en su pensamiento,
Todo un mundo lleno
De felicidad, si, de felicidad.
Piensa remediar la situación
Del hogar, que es toda su ilusión, ay.

Y alegre el jibarito va,
Pensando así, diciendo así,
Cantando así por el camino:
“Si yo vendo la carga mi dios querido,
Un traje a mi viejita voy a comprar”.

Y alegre también su yegua va,
Al presentir que aquel cantar,
Es todo un himno de alegría,
En eso le sorprende la luz del día
Y llegan al mercado de la ciudad.

Borinquen, la tierra del edén,
La que al cantar, el gran gauthier,
Llamó la perla de los mares,
Ahora que tú te mueras con tus pesares,
Déjame que te cante yo también.
Yo también.

(Pasa la mañana entera,
Sin que nadie quiera
Su carga comprar, ay, su carga comprar.
Todo, todo está desierto
Y el pueblo está lleno
De necesidad, ay, de necesidad.
Se oye este lamento por doquier,
De mi desdichada borinquen, sí.)

(Y triste el jibarito va,
Pensando así, diciendo así,
Llorando así por el camino:
¿Qué será de borinquen mi dios querido?
¿Qué será de mis hijos y de mi hogar?)

(Oh borinquen, la tierra del edén,
La que al cantar, el gran gauthier,
Llamó la perla de los mares,
Ahora que tú te mueras con tus pesares,
Déjame que te cante yo también,
Borinquen de mi amor.)

(Yo soy hijo de borinquen
Y eso nadie va a cambiar,
Yo soy hijo de borinquen
Y eso nadie va a cambiar,
Y el día que yo me muera,
En ti quiero descansar,
Yo te adoro puerto rico
Y eso nadie me lo va a quitar.)

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